sábado, mayo 18, 2013

Ese oro llamado quinua

La FAO ha designado al 2013 Año Internacional de la Quinua. Este cultivo andino garantiza la seguridad alimentaria del planeta. Paradójicamente, en los Andes la desnutrición crónica prevalece.


Hace más de siete mil años los primeros pobladores de los Andes descubrieron el mayor tesoro vegetal conocido hasta hoy: la quinua. No es ese árbol en el escudo peruano. El árbol es la quina, Cinchona officinalis; el tesoro es la quinua, Chenopodium quinoa Willd, el único alimento vegetal que contiene en su interior todos los aminoácidos esenciales necesarios para formar proteínas, amén de oligoelementos y vitaminas.

Altamente nutritivo, es también un grano sanador. Hace algún tiempo, recorriendo un mercadillo paceño, una vendedora me mostró variedades impensadas de quinua. "Con esta -era de color negro- te curas hasta la tuberculosis", me dijo y así fue señalando otras de diversos colores y tamaños: "Para los huesos, para que tengas muchos hijos, para curar tu hígado y hasta el cáncer". Mucho de lo que esta humilde mujer altoandina de Bolivia conocía por tradición, por uso y por ser depositaria de información transmitida de generación en generación ha sido o está siendo constatado por la ciencia. No en vano la FAO ha declarado al 2013 Año Internacional de la Quinua.

ALGO DE CIENCIA
Carl Ludwig Willdenow (1765 -1812), botánico y farmacéutico alemán considerado uno de los padres de la fitogeografía, fue quien describió la quinua para la ciencia. Esto fue recién en 1778 y señaló que se trataba de una especie nativa de Sudamérica. El botánico ruso Serguéi Bukásov (1891-1983) fue más específico y determinó que su centro de origen se ubica en los Andes peruanos y bolivianos, un área donde prolifera la mayor diversidad de la especie.
En el Perú y el resto de países andinos, se conocen más de tres mil variedades o ecotipos de quinua, entre cultivada (domesticada) o silvestre.
Aunque generalmente se la considera planta serrana, hay quinuas perfectamente adaptadas para desarrollarse en costa, valles interandinos, Altiplano, zonas de salares y hasta de selva alta. Es un cultivo resistente, capaz de adaptarse con facilidad a diversos pisos agroecológicos y soportar temperaturas que van del helado -4°C hasta los tórridos 38°C. Y no solo esto, tolera bien el estrés hídrico, pues es muy eficiente en el uso del agua.

ORGÁNICA Y SEGURA
La FAO considera que la quinua posee un alto valor estratégico para la seguridad alimentaria y nutricional de la humanidad. Para los investigadores tiene gran potencial en la medicina, la industria cosmética y de los colorantes. No es raro, pues, que su cultivo esté en franco proceso de expansión en otros países, como Estados Unidos, Canadá, Suecia, Dinamarca, Holanda, Italia y Francia (en este último, se han registrado tasas de producción por hectárea mayores que las logradas en la zona andina). Brasil está experimentando con el cultivo de quinua desde 1987 en áreas tropicales con notable éxito.
Si nos dormimos terminaremos importándola, aunque por ahora el Perú y Bolivia producen el 90% de las quinuas del mundo, mientras sigue creciendo la demanda por ella en el mercado orgánico. Y no solo esto, la quinua está siendo vista como la mejor alternativa a la soya transgénica, tanto por su mayor rendimiento por hectárea cuanto por el alto precio que alcanza (hasta 600% más).

DE LA HISTORIA A LA LUNA
La quinua es uno de los cultivos andinos más antiguos: se remonta a unos 7.000 años. En su domesticación y conservación aportaron culturas precolombinas como la Tiahuanaco y la Inca. Se la ha encontrado en sitios arqueológicos del Perú y Argentina, y en tumbas indígenas de Tarapacá, Calama, Tiltil y Quillagua en Chile. El grano fue parte integral de la dieta de los antiguos pobladores de esta parte del globo. La llegada de los europeos supuso la sustitución de este cultivo por cereales como la cebada y el trigo, pero la humilde quinua resistió y hoy no deja de asombrar al mundo. Y no es exageración, porque hasta en los programas espaciales se la usa. Así es, nuestra quinua fue incluida por la NASA en sus viajes de larga duración del programa CELLS (Sistema Ecológico de Apoyo de Vida Controlado). Y es que se la considera el alimento más completo, de fácil absorción y digestión, y con una composición nutritiva ideal para los requerimientos proteicos que garanticen el buen estado de salud de los astronautas.

AQUí EN LA TIERRA
Si alguien cree que los transgénicos solucionarán el hambre mundial, se equivoca. La FAO, al declarar el 2013 el Año Internacional de la Quinua, da una señal clara: lo importante es revalorar los cultivos ancestrales que permitieron el progreso de las grandes civilizaciones. Es en esos cultivos marginados, especialmente en nuestra quinua, en los que está la solución a los requerimientos de proteínas que permita fortalecer el organismo y nutrir el cerebro de los más pobres. En ese pequeño grano, el verdadero oro de los Andes, se encierra el ímpetu y la creatividad que ayudarán a millones a saciar el hambre, salir de la miseria y contribuir con el progreso de sus países. La quinua es hoy sinónimo de seguridad alimentaria planetaria y una esperanza para los países donde lo agrícola está limitado, sea por la aridez o por el frío. Y esta maravilla es peruana.
Se conocen más de tres mil ecotipos de quinua, entre cultivada (domesticada) o silvestre.
"Con esta -era de color negro- te curas hasta la tuberculosis", me dijo.

Martha Meier M. Q.
 Editora Central de Fin de Semana y Suplementos

El Comercio, 30 de diciembre de 2012 (Ecología)



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