viernes, agosto 21, 2009

Las abejas y su veneno salvador

Las abejas se han convertido en la nueva esperanza contra el cáncer.
Por siglos a los productos del panal (miel, polen, jalea real) se les ha atribuido —justificadamente— propiedades sanadoras, vigorizantes, en fin, buenas y recomendables para mantener la salud.
Se conoce, además, de extravagantes tratamientos para la artritis y otras dolencias reumáticas que utilizan abejas para que inoculen su veneno en la zona afectada.
No son pocos los pacientes así tratados que han visto desaparecer, pinchazo tras pinchazo, su mal o por lo menos un significativo retroceso de sus síntomas.
Ahora la melitina, uno de los compuestos que forman el “veneno” de la abeja, ha demostrado ser un eficientísimo antitumoral. La melitina es una pequeña proteína o péptido que es atraída fuertemente a la membrana celular, forma poros que rompen las células hasta destruirlas.
El compuesto ha sido de interés para los investigadores desde hace algunos años por su capacidad de destruir toda célula con la que entra en contacto, “lo que la convierte además en excelente agente antibacterial, antimicótico y potencialmente anticanceroso. Las células cancerosas pueden adaptarse y desarrollar resistencia a muchos agentes anticancerosos que alteran la función genética o que atacan su ADN, pero les es muy difícil encontrar vías para contrarrestar el mecanismo utilizado por la melitina para matar”, explicó el doctor Paul Schlesinger, profesor asociado de biología y fisiología celular.
Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en Saint Louis, usando “nanoesferas” (pequeñísimas esferas de menos de 6 millonésimas de milímetro) llenas de melitina, comprobaron que es posible aniquilar cualquier tipo de célula. Las nanoesferas (bautizadas como nanoabejas) se adhieren a la superficie de la célula maligna y la destruyen.
Inyectada directamente en la sangre afectaría a otros tejidos, pero encapsulada ataca únicamente al cáncer. La terapia experimental en ratones redujo o detuvo el crecimiento de los tumores de mama en 25%, de los melanomas en 88% y de las células precancerosas en 80%, y esto solo tras cinco aplicaciones. Un avance de los resultados fue dado conocer el pasado 10 de agosto en la publicación “on line”: “Journal of Clinical Investigation”.
“Las nanoabejas vuelan y aterrizan en la superficie de las células depositando su carga de melitina, que rápidamente se fusiona con las células malas”, explica el doctor Samuel Wickline, M.D., presidente del Centro de Excelencia Siteman de Nanotecnología para el Cáncer, de la referida universidad
De productoras de miel a sanadoras. Las abejas son hoy aliadas potenciales contra el cáncer, esa enfermedad que tanto sufrimiento y dolor causa.
Humilde la abeja va de flor en flor polinizando, contribuyendo a la reproducción de las plantas y con ello de la vida.
Hoy, gracias a los avances tecnológicos, las “nanoabejas” serán pronto una realidad terapéutica que volarán de una célula mala a otra, destruyéndolas y renovando la esperanza y las posibilidades de vida de millones de personas alrededor del planeta.
El Comercio, 15 de agosto de 2009

Taboada y la conservación del agua

OPORTUNO ANUNCIO
La semana pasada en esta misma columna comentamos: “Viéndolo desde la óptica de la conservación y el desarrollo sostenible el martes se firmará un aberrante contrato: la concesión del proyecto de la planta de tratamiento de aguas residuales Taboada. El pacto del derroche es entre el Estado Peruano y la empresa española ACS (Actividades de Construcción y Servicios, S.A.) presidida por Florentino Pérez, presidente también del Real Madrid. En 26 meses, millones de litros de agua perfectamente reutilizables serán vertidos al mar”.
Así decíamos. Pues bien, no será octubre pero los milagros ocurren: la empresa ACS ha anunciado que realizará “estudios preliminares para presentar una iniciativa privada de una planta de reúso de las aguas tratadas”. Esto es lo lógico, lo inteligente y lo responsable. De otra manera se perderá agua a un ritmo de ¡14 metros cúbicos por segundo! ¿Alguien en su sano juicio podría dormir tranquilo pensando que cada segundo, durante los 365 días del año, por el tiempo que opere la planta, se perderán millones y millones de litros del líquido vital? En una ciudad enclavada en un desierto, como es el caso de la capital peruana, esto viene a ser —digámoslo crudamente— “un crimen no tipificado”. ACS ha anunciando lo que esperábamos, una posibilidad de alcanzar entre otras cosas el sueño de ver los acantilados reverdecidos, parques y jardines floreciendo en lo que ayer fue polvareda, la tranquilidad de saber que a nadie le faltó un vaso de agua porque el agua potable se usó para regar las palmeras de algún espacio público.
Las experiencias exitosas de reutilización de aguas negras y grises abundan a lo largo y ancho del planeta y la Madre Patria, España, no es la excepción. El Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal) un organismo municipal, tiene como su proyecto más emblemático el de tratamiento de agua para rebombearla para su utilización en agricultura. No se les ocurre, como pasó por aquí, limpiar el agua para botarla.
En el 2006, en Alemania, el empresario Hans Georg Huber recibió el Premio al Medio Ambiente del Ministerio Federal de Medio Ambiente. Huber desarrolló una tecnología de bajo costo que limpia el agua para nuevo uso. Y es que esa es la tendencia mundial, eso es lo que debió estar entre los requisitos para entregar la concesión. Según Huber el desarrollo depende de que la economía y la ecología se den la mano pues cuando así ocurre todo resulta rentable, hasta los desechos. Su sistema es simple: por medios físicos o mecánicos se separan materiales como papel, plástico, cartones, etc., usando filtros, centrifugadoras, entre otros. La materia orgánica se separa mediante procesos biológicos utilizando bacterias (de modo muy similar al creado en los años 60 por el recordado ingeniero sanitario peruano Alejandro Vinces Araoz). Como en el sistema Vinces, se obtiene abono y agua limpia para riego de parques, jardines y áreas agrícolas. La Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) recomienda el uso de este tipo de agua con dichos fines pues no hay riesgos sanitarios y sí muchos elementos fertilizantes para el suelo. Esperamos que la española ACS convierta, en este sentido, a Taboada en un ejemplo mundial.
El Comercio, 08 de agosto de 2009

Una aberración llamada Taboada

EL DERROCHE COMO CONSIGNA
Viéndolo desde la óptica de la conservación y el desarrollo sostenible el martes se firmará un aberrante contrato: la concesión del proyecto de la planta de tratamiento de aguas residuales Taboada. El pacto del derroche es entre el Estado Peruano y la empresa española ACS (Actividades de Construcción y Servicios, S.A.) presidida por Florentino Pérez, presidente también del Real Madrid. En 26 meses, millones de litros de agua perfectamente reutilizables serán vertidos al mar (como se viene haciendo ahora, solo que limpios). Un proyecto que demuestra la insensibilidad de nuestras autoridades frente a recursos vitales.
Después de El Cairo, Lima es la segunda ciudad más grande del planeta asentada en un desierto. El agua aquí no abunda y a diferencia de El Cairo, que tiene a la mano el gran delta del Nilo, por aquí serpentean tres ríos: Rímac, Lurín, Chillón, de régimen irregular e insuficientes para abastecer adecuadamente a la creciente población capitalina. Recordemos, además, que básicamente toda el agua limeña procede del Rímac. El Perú cuenta con tecnología propia, simple y barata para reciclar y reutilizar las aguas servidas, desde los años 60. El método peruano fue desarrollado por el recordado ingeniero sanitario Alejandro Vinces Araoz (1919-1999). Sus lagunas de oxidación de San Juan han sido premiadas, estudiadas y replicadas en otros rincones del planeta. Vinces Araoz demostró cómo las bacterias, las microalgas y la energía solar estabilizaban la materia fecal y que la fotosíntesis oxigenaba las aguas purificándolas de modo natural. Con esas aguas, logró cultivar en el desierto, creó un bosque de eucaliptos, crio peces para consumo en los estanques y estableció un nuevo punto de descanso para las aves migratorias.
En 1989 la Organización Panamericana de la Salud (OPS) presentó el proyecto en la Conferencia Mundial de Moscú sobre el Medio Ambiente y la Supervivencia Humana, presidida por el famoso astrónomo Carl Sagan. Las lagunas peruanas “fueron consideradas un ejemplo mundial en la lucha contra la contaminación y una manera racional de utilizar el recurso agua”, escribió Vinces en nuestra página de ecología. Si los logros nacionales no son inspiradores, tomemos en cuenta sistemas extranjeros que tienen el común denominador de no despilfarrar el agua (una meta que debió considerarse para Taboada).
En 1983 Viet Ngo ingeniero vietnamita afincado en Estados Unidos fundó Lemna, compañía para comercializar su propio sistema natural de tratamiento de aguas servidas, usando la planta acuática conocida como “lenteja de agua”. Cuando esta crece sin control puede convertirse en una plaga y causar desequilibrios ecológicos, como ocurre por ejemplo en el lago Titicaca. Pero Ngo domina y controla el crecimiento y así descontamina y recicla el agua eficientemente. Con esta tecnología de bajo costo, opera en 16 países con 300 instalaciones. Muchas ciudades vienen optando por sistemas naturales para descomponer la materia fecal, los gérmenes patógenos, ciertos elementos químicos y hasta metales pesados. No se derrocha el agua, se la reutiliza para riego o, como hace Lemna, para convertir sus instalaciones en hermosos jardines y parques acuáticos que invitan al paseo y al goce estético.
El Comercio, 01 de agosto de 2009

El camino de Daniel

ADIÓS A UN PORFIADO SOÑADOR

“Si tuviera los medios, me dedicaría exclusivamente a lo que más me gusta: la producción de películas. Pero el compás de espera para llevar a cabo un sueño puede ser larguísimo”, escribió Daniel Camino Diez Canseco en nuestro suplemento El Dominical hace pocas semanas. Su corazón ya le había jugado algunas malas pasadas y el último jueves, por desdicha, dejó de latir. Daniel fue ante todo un hombre bueno y decente, un espíritu libre, un apasionado creador dispuesto a transitar por el espinoso camino de los propios sueños. En síntesis una especie en extinción y como tal, único y fascinante.
Constantemente generaba nuevos proyectos, el último “una serie televisiva de exportación sobre un problema mundial: la adicción a las drogas. Muestra lo fácil que es caer en ella y las alternativas para salir”, contó. Fue periodista (en su último artículo entrevistó a la notable escritora peruana, afrorrealista, Lucía Charún Illescas); crítico de cine, guionista, productor y compositor. Reconocía el talento ajeno y se esforzaba por apoyarlo. Distintas generaciones de jóvenes creadores recibimos sus palabras de aliento, sus sabias recomendaciones y una lección de constancia y optimismo. Iba por la vida atento a quien necesitara de su ayuda, un andariego dispuesto a tenderle la mano a quien lo requiriera. Según este señor, dos palabras no debían existir: mezquindad y vanidad (y para él efectivamente no existían).
Por esas cosas del destino murió la mañana del lanzamiento del XIII Festival de Cine de Lima —que va del 7 al 15 de agosto—, el mayor evento cinematográfico del Perú con el que colaboraba desinteresada y activamente convencido de que nuestra capital podría convertirse en una meca del cine, “como San Sebastián, Berlín o Cannes, ¿por qué no?”, decía. En el lanzamiento Édgar Saba, director del festival, le dedicó unas sentidas palabras ante la prensa. Recordó: “En la primera versión del festival yo estaba muy nervioso pensando que todo sería un fracaso, que no llegarían figuras internacionales para resaltar la cita. Daniel cogió el teléfono y llamó a la actriz mexicana Silvia Pinal y le dijo ven y ella vino, lo mismo hizo con Arturo Ripstein”. Camino era un profesional respetado, bien contactado pero principalmente muy querido por todas las personas con las que se vinculó.
A finales de la década de los sesenta trabajando con Chabuca Granda descubrió, con sorpresa, que tenía talento musical. Compuso entre otras canciones “Macondo”, una cumbia inspirada en la novela “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez con la que ganó, en 1969, el segundo premio del Festival de Ancón. “Macondo” se convirtió rápidamente en un hit internacional, en un himno latinoamericanista que sigue vigente. Daniel se consideraba “porfiado”. Escribió: “Si creo en algo jamás me doy por vencido. Hasta de Papá Noel me he disfrazado para sobrevivir”. Con “Macondo” nos enseñó a cantar “me imagino y vuelvo a vivir en mi memoria quemada por el sol, mariposas amarillas Mauricio Babilonia, mariposas amarillas que vuelan liberadas”. Chau Daniel liberado, desde este lado siempre te recordaremos con cariño y admiración. Y se te extrañará mucho, demasiado.
El Comercio, 25 de julio de 2009

jueves, julio 23, 2009

El arte de llegar a la Luna

40 AÑOS DE UNA HAZAÑA
El lunes 20 de julio habrán pasado 40 años desde que Neil Armstrong descendió del Apolo XI para dejar su huella indeleble sobre la Luna. Una hazaña de la técnica, un sueño hecho realidad y una verdad constatada: nuestro satélite no era más que un inhóspito y polvoriento paraje.
No era el gran espejo que aseguraban los antiguos persas ni por ella pululaban los inteligentes selenitas “de gruesa piel” que según el astrónomo alemán Johannes Kepler —en su libro “Somnia”— esculpieron los cráteres usándolos de morada para protegerse del ardiente sol.
Los tripulantes del Apolo tampoco vieron a los “hombres murciélago” tan detalladamente descritos en 1835 por el diario “Sun”, de Nueva York. La Luna no era nada parecida a lo que por siglos había tejido la imaginación de los pueblos.
Desde que el ser humano se atrevió a alzar la cabeza para mirar al cielo trató de explicarse esas lucecitas que lo acompañaban por las noches. A través del tiempo descubriría que eran estrellas, satélites, planetas, otros mundos a los que podía llegar si lograba volar. Y así lo hizo y el primer vuelo fue la imaginación.
Si bien la posibilidad real de conquistar el espacio data de mediados del siglo XX, desde tiempos antiguos la llegada a la Luna fue una realidad. En 1635 el aventurero español Domingo González llega hasta ella ayudado por una buena cantidad de gansos salvajes, esto según la novela del inglés Francis Goodwin, “El hombre en la Luna”. Pero los vertiginosos avances de la ciencia y la técnica crearon un nuevo tipo de lector, mucho más acucioso. Los argumentos literarios debían estar —o al menos parecer— sustentados en las nuevas teorías.
Los autores proponen entonces extravagantes métodos de propulsión como la presión de la luz, vibraciones del éter, pócimas antigravitacionales, entre otros. Hasta que en 1865 Julio Verne publica la novela “científico-satírica”: “De la Tierra a la Luna” (convertida en 1903 por Georges Melies en la primera película animada de la historia). En 1870 Verne publica “Alrededor de la Luna”, que consigna al detalle las ocurrencias de un viaje semejante. Ficción que sorprende aún hoy por su gran parecido a la realidad. Verne soñó anticipándose un siglo a la historia. El sueño verniano motivó y guio.
El astronauta ruso Yuri Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio, comentó: “Fue Verne quien me guio hacia la astronáutica”. Las grandes conquistas de la humanidad están construidas sobre los sueños que son el impulso para que otros traten, intenten, creen.
Muchos avances científicos y tecnológicos se requirieron para que Armstrong tatuara la Luna con la huella humana. Es bueno no olvidar que en ese satélite que refulge de noche para todos, sin distingo de razas, credo o condición social hay una placa que reza: “Aquí pusieron pie por primera vez en la Luna, hombres procedentes del planeta Tierra, julio 1969 d.C. Venimos en son de paz por toda la humanidad”. Paz, ese sueño por conquistar.
El Comercio, 18/07/2009

La muerte de los niños

OLA DE FRÍO E IMPUNIDAD
Hay muertes y muertes. Unas cuentan y otras simplemente pasan. Tenemos a las que ocupan las primeras planas desencadenando crisis gubernamentales o faranduleras y las otras, las que nadie reflexiona siquiera que puedan tener responsables directos. Las unas son lloradas públicamente, las otras olvidadas y por olvidadas se repiten año tras año envileciendo y endureciendo al país. Es el caso de los cientos de muertos por la ola de frío que afecta la sierra. Año tras año el fenómeno se replica —a veces con más intensidad, otras con menos, o como este año abarcando un mayor territorio—. Los sucesivos gobiernos solo atinan a declarar el estado de emergencia y a convocar a la comunidad para la donación de mantas, abrigos en desuso y alimentos no perecibles, entre otros.
En lo que va del año han muerto ya 246 niños, y probablemente muchos otros en sus propias casas, indocumentados y que jamás llegaron a las postas médicas. Y aquí no pasa nada. No hay responsables de esta tragedia anunciada, ni ministros interpelados, tampoco Abencias o Mamanchuras. Aquí solo hay impunidad pura y dura frente a las muertes perfectamente evitables de niñas y niños, ineptitud para abordar un fenómeno natural predecible y una evidente ausencia de planificación y de voluntad política para dotar de energía y viviendas dignas a compatriotas que, en pleno siglo XXI, mueren de frío. Ganado muerto, hijos muertos, los pocos cultivos perdidos.
El frío trae dolor y empobrece aun más a los que menos tienen. Se calcula que este año las heladas afectarán a cerca de 7 millones de personas y que la temperatura marcará por debajo de los 20 grados bajo cero. Solo en Puno han muerto de neumonía más de 52 niños menores de 5 años. ¿Y qué tenemos? Un decreto ampliando el estado de emergencia a otras localidades que se verán también afectadas.
En mayo de este año un extenso informe de El Comercio, realizado por Vanessa Romo, alertó sobre la desarticulación estatal para atacar la ola de frío (desarticulación que es francamente notoria en todos los ámbitos). Surge entonces la pregunta… ¿son las bajas temperaturas responsables de las muertes o más bien es la ineptitud y la ignorancia de nuestras autoridades? Tenemos que las estrategias de intervención no toman en cuenta la realidad geográfica ni la dispersión de los poblados.Mientras tanto las autoridades se congratulan por haber abastecido de vacunas y otros insumos a los establecimientos de salud sin tomar en cuenta el problema de acceso a los servicios que tiene la población andina. Esto en buen cristiano significa que los centros de salud están bastante alejados de sus hogares y que llegar a uno significaría, en el mejor de los casos, una caminata de más de una hora a temperatura de hielo.
El gobierno debe atender esta situación con responsabilidad, compromiso y “caridad” entendida esta como la revela el papa Benedicto XVI en la Encíclica “Caritas in veritate” (La caridad en la verdad), es decir: “como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público”.
El Comercio, 11/07/2009

La anchoveta, riqueza para conservar

CUOTAS MÁXIMAS DE PESCA Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
La anchoveta es un pequeño pez cuyo inmenso potencial nutritivo, gastronómico, económico y ecológico no deja de sorprender. Está íntimamente ligado a la historia del Perú desde tiempos precolombinos y contribuyó a la aparición de las primeras civilizaciones costeras. La doctora Ruth Shady, descubridora de Caral —la ciudad más antigua de América recientemente declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad—, sostiene que “tuvo un papel crucial para balancear la alimentación de la población y para sustentar el desarrollo social”. Hasta donde se ha investigado, más del 50% de los requerimientos calóricos en Caral procedían del mar.
Sobre la anchoveta se asienta la “hipótesis de la fundación marítima de las civilizaciones andinas” que aborda a la pesca (y no a la agricultura), como la primera actividad promotora de pequeños asentamientos costeros que con el tiempo formaron extensas comunidades sedentarias forjadoras de la civilización peruana. Ya en tiempos contemporáneos el recurso dinamizó la economía a través de la industria de la harina de pescado dando pie a la creación de nuevos grupos económicos y fortunas. La anchoveta, pues, ha acompañado el devenir de nuestra historia desde tiempos inmemoriales.
A lo largo del tiempo la explotación desordenada y la sobrepesca industrial no solo han generado profundos problemas de contaminación, y el colapso de especies de fauna dependientes de este pez para su supervivencia (aves guaneras, lobos de mar, diversos peces de consumo humano como el jurel, la caballa, entre otros), sino que han puesto en riesgo a la propia industria pesquera peruana, la segunda más grande del planeta. En este contexto, el Decreto Legislativo 1084, que establece los límites máximos de captura por embarcación (LMCE), es el mejor seguro para salvaguardar la biomasa de tan importante especie.
La ministra de la Producción, Elena Conterno Martinelli, nos recuerda que “en el año 1972 casi se llegó a la depredación total de la anchoveta y tomó diez años volver a un nivel aceptable”. El orden y la eficiencia que promueve la ministra sintoniza finalmente al sector pesquero con la conservación de la biodiversidad, el desarrollo sostenible, el aprovechamiento racional y responsable de las riquezas hidrobiológicas que son patrimonio del Perú en su conjunto (algo que hace unos años parecía imposible de lograr).
El potencial económico de la anchoveta es inmenso pero mucho más importante resulta sin duda su riqueza en ácidos grasos esenciales, proteínas, minerales como el hierro y fósforo así como vitaminas, especialmente B1 o tiamina y C. Incluir a la anchoveta en la dieta nacional y llevarla hasta las mesas más humildes permitirá erradicar la desnutrición y fortalecer la salud integral de una gran mayoría de peruanas y peruanos. Tomando la posta del ex ministro Rafael Rey, la actual ministra de la Producción ha comprendido que conservar el recurso garantiza la seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, el desarrollo sostenible, rentable y a largo plazo de la industria pesquera en beneficio del país.
El Comercio, 04/07/2009

La historia sin fin

40 AÑOS DE LA REFORMA AGRARIA
¿Puede alguien apoderarse de una propiedad sin pagarla, enriquecerse con ella y luego venderla sin darle lo que le corresponde a su dueño? ¿Es legítima la compra a un tercero de un bien ajeno? La realidad peruana demuestra que esto es posible, que se promueve y que hacerlo se considera un logro digno de elogio. El Estado lo hace al privatizar acciones de cooperativas que operan en tierras que no le pertenecen como, por ejemplo, una hacienda azucarera expropiada que jamás pagó. El 24 de junio de 1969 la dictadura militar de Juan Velasco Alvarado promulgó el Decreto Ley 17716, iniciándose la reforma agraria. Se expropiaron imperios algodoneros, azucareros, frutícolas, ganaderos, maiceros y madereros, entre otros, gestados a través de generaciones.
“La reforma agraria (no) se la debemos a un militar o a un dirigente. No es así, la reforma agraria fue hecha por la acción colectiva del propio campesinado indígena”, ha escrito Hugo Blanco Galdós, líder izquierdista, ex guerrillero y ex congresista en “Lucha indígena”. Para 1962 los levantamientos campesinos en el valle de La Convención, Cusco —cuando Blanco encabezaba la Federación Provincial— incluían la toma de tierras, el Estado envió a la policía y los enfrentamientos dejaron su cuota de muertos y heridos. Hugo Blanco se alzó en armas y organizó la brigada guerrillera Remigio Huamán en memoria de uno de los campesinos muertos. En mayo de 1963 Blanco fue capturado. Ese mismo año el gobierno del golpista Ricardo Pérez Godoy promulgó la Ley de Bases para la Reforma Agraria. Al año siguiente, en 1964, durante su primer gobierno el arquitecto Fernando Belaunde Terry promulgó la ley de reforma agraria y liberó a Blanco, que purgaba una sentencia de 25 años en El Frontón.
Desde los años 40, los distintos gobiernos y partidos habían reflexionado sobre la necesidad de medidas para modificar la estructura de propiedad del suelo cultivable y principalmente el régimen de trabajo de los campesinos: analfabetos, semiesclavizados, mal pagados y a veces ni esto. El economista, periodista y político Pedro Beltrán (1897-1979), fundador del diario “La Prensa” y ministro de Hacienda y Comercio del gobierno de Manuel Prado, comprendía la reforma agraria y la gran revolución del agro del acceso a la propiedad de la tierra como el resultado de la ampliación de la frontera agrícola.
Para muestra un botón: el 17 de julio de 1961 inauguró la irrigación San Lorenzo, Piura, hoy emporio frutícola productor de cerca del 90% de los mangos y limones exportados por el Perú. Está claro que había un entendimiento sobre la necesidad de nuevas políticas para el campo, pero lo perpetrado por la dictadura velasquista fue una usurpación sin beneficios visibles y sí muchos perjuicios, como el retroceso de la agroindustria nacional frente a nuestro vecino del sur. El mismísimo Hugo Blanco critica lo realizado por Velasco: “Formó gigantescas cooperativas que teóricamente beneficiaban a todos los campesinos que labraban en ella; sin embargo, en la práctica los únicos beneficiarios eran los burócratas puestos desde arriba por el gobierno”, escribió. Cuarenta años después el Estado no ha asumido su deuda con las familias afectadas y lo que es peor, sucesivos gobiernos —incluido el actual— privatizan propiedad ajena, las tierras jamás compradas. En la práctica, la usurpación continúa.
El Comercio, 27/06/09

El espíritu amazónico debe estar en la ley

1090 Y 1064: DOS DECRETOS Y UN GRAN DESCONOCIMIENTO
Auguste Comte (1798-1857), padre de la corriente filosófica positivista, encontraba en Montes-quieu (1689-1755) el primer intento de abordar la política como una ciencia de hechos y no de dogmas. Un dogma es, entre varias otras cosas, una creencia individual o colectiva sin prueba de veracidad e inspirada por cuestiones utilitarias y prácticas. Un decreto —o dos como ha sido el caso— puede ser también un dogma al proclamarse como verdad indiscutible. Así tenemos que los decretos 1090 y 1064, recientemente derogados por inconstitucionales y afectar el desarrollo sostenible de la Amazonía, resultan en esencia dogmáticos. Su certificado de defunción fue extendido el día mismo de su promulgación.
La derogatoria —cuyo proceso trajo dolor y muerte a civiles y policías— era cuestión de tiempo porque nada tenían que ver con la realidad ecológica y social de la selva, y sí mucho con la arraigada y equivocada certeza limeña de que ese vasto y verde territorio es apenas una despensa de materias primas.
Constantemente los juristas se refieren al “espíritu de la ley”, ¿pero dónde queda el “espíritu” del objeto legislado? ¿Dónde quedó el espíritu de la Amazonía cuando el Ejecutivo —haciendo uso de facultades extraordinarias otorgadas por el Congreso— promulgó decretos ajenos a la vocación de los suelos selváticos, a la potencialidad de los cultivos nativos, a la expectativa de sus habitantes y a la obligatoriedad de un proceso de consulta con los pueblos indígenas? Desde un primer momento las normas motivaron el rechazo de la comunidad científica y académica, del Colegio de Ingenieros, de la Defensoría del Pueblo, de la Universidad Nacional Agraria La Molina y de instituciones de la sociedad civil, incluidas las organizaciones indígenas. Es más, el propio José Luis Camino Ivanissevich, jefe del Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), reconoció los errores.
Como vemos, esto no se ha tratado de una terquedad de las poblaciones amazónicas ni es tampoco una claudicación del Estado frente a las protestas. La derogatoria se dio porque se dejó de lado el dogma y el presidente Alan García sacó a relucir su capacidad de enmendar errores (como cuando “dio dos pasos atrás para avanzar uno en la historia”, en el caso de la nacionalización de la banca durante su primer gobierno).
El debate sobre los decretos no era nuevo. Ya en diciembre del año pasado la periodista Nelly Luna Amancio de El Comercio se refirió al tema haciendo hincapié en que el fraseo de “patrimonio forestal” excluía a cerca de 45 millones de hectáreas de aptitud forestal. Se abría así la puerta a la posibilidad de cambio de uso de tierras y a concesiones agroindustriales en suelos con vocación para recuperar el bosque. Se promovían además plantaciones de diversos productos con un listado encabezado por la palma aceitera, cultivo de origen africano hoy de interés para la industria del biodiésel. El libertador Bolívar decía que: “la naturaleza debe preceder a todas las reglas”. En el caso de nuestra selva podríamos parafrasearlo diciendo: “El espíritu de la Amazonía debe estar presente en todas sus leyes”. Y ese espíritu es el de la diversidad, la inclusión, el respeto y la histórica posibilidad de abrir por fin la trocha del desarrollo sostenible.
El Comercio, 20/06/2009

El poder está en el diálogo

A PROPÓSITO DE LOS PROBLEMAS CON LAS COMUNIDADES INDÍGENAS

Las relaciones entre los peruanos no pueden seguir siendo alteradas ni modificadas por tratados comerciales que, a su vez, requieren de leyes que atentan contra los intereses de la población y otorgan una serie de derechos a los inversionistas que el común de peruanos no poseemos. Las inversiones y planes de desarrollo deben enfocarse también en el beneficio de quienes habitan en las zonas donde se aprovecharán las riquezas naturales o se construirán grandes obras de infraestructura.
El camino hacia el verdadero desarrollo —viable ambiental y socialmente— pasa por la sensibilidad política, la inclusión y el respeto a la diversidad étnica y cultural que no son sino expresión del amor en el que deben sostenerse las relaciones humanas. El recordado papa Juan Pablo II dijo alguna vez a los indígenas: “A ustedes, cuyos antepasados fueron los primeros habitantes de esta tierra, al tener sobre ella un derecho adquirido a lo largo de generaciones, les sea reconocido ese derecho de habitar en ella en paz y serenidad, sin el temor —verdadera pesadilla— de ser desalojados en beneficio de otros, antes bien estén seguros de un espacio vital, que será base no solamente para su supervivencia, sino para la preservación de su identidad como grupo humano, como verdadero pueblo y nación”.
Supo el Santo Padre comprender el temor de las poblaciones nativas de perder sus tierras. Este miedo es en el fondo la raíz que desencadenó la tragedia en la Curva del Diablo. Lo que empezó hace dos meses como una protesta de nativos contra dos normas que creaban inseguridad sobre el destino de sus territorios, terminó con el doloroso saldo de policías y amazónicos muertos. Un enfrentamiento entre peruanos que pudo y debió evitarse.
El Estado —el gran ausente en la salud, educación, nutrición y en promover el acceso de estos compatriotas al ejercicio pleno de sus derechos— llegó con sus fusiles y helicópteros. Los nativos alzaron las lanzas y no les tembló la mano para asesinar a machetazos a policías. Los amazónicos sufrieron también la descarga de balas sobre sus cuerpos. Se apresó a muchos y se dictó orden de captura contra el señor Pizango (acusado de azuzar la violencia). El líder aguaruna y principal cabeza de Aidesep —organización que agrupa a las distintas comunidades nativas de nuestra Amazonía— ha pedido asilo a Nicaragua. El Congreso dejó las normas cuestionadas en suspenso, pero las cosas van de mal en peor para el Gobierno. A lo largo y ancho del país diversos grupos de la sociedad realizan marchas y paros en solidaridad con los nativos amazónicos y sus demandas. De paso algunos políticos echan más leña al fuego con una irresponsabilidad escalofriante y, sin duda, con miras a las elecciones del 2011. Una crítica situación de la que empezarán a sacar provecho quienes quieren traerse abajo eso que llamamos “sistema” y que se encarna en la figura del presidente García y en las instituciones democráticas.
La Defensoría del Pueblo (cuya actuación ante los lamentables sucesos de Bagua ha sido rápida, efectiva e impecable) y la doctora Beatriz Merino son piezas claves si se intenta retomar el diálogo en la actual coyuntura de temor, desconfianza y ánimos exaltados. La tarea de quienes están en el poder es justamente saber enfrentar esos temores, interpretar los mensajes de las poblaciones excluidas, procurarles calma y optimismo, y trabajar por su participación activa en la vida nacional. Y eso, señor presidente, solo se logra a través del diálogo.
El Comercio, 13/06/2009

martes, junio 09, 2009

La democracia no es la ley de la selva

Ayer al mediodía —Día Mundial del Medio Ambiente— se supo extraoficialmente que varios indígenas amazónicos murieron en un enfrentamiento desigual contra las fuerzas del orden.
Tan desigual, que se dijo que un nativo disparó su escopeta contra un helicóptero armado (una hormiga picando a un elefante, más o menos). Lo que desde hace casi dos meses era un paro pacífico, para sentar posición sobre dos leyes que vulneran derechos sobre los territorios ancestrales de los nativos —y con ello la supervivencia de sus culturas—, se convirtió en una guerra sin cuartel con el triste saldo de amazónicos y policías muertos.
El representante de Aidesep, Alberto Pizango, deslegitimado por algunos y señalado ahora como responsable de la violencia, denunció que “la policía y el Ejército están asesinando hermanos en la carretera Fernando Belaunde Terry”, calificando estos hechos de “genocidio” contra quienes defienden la vida y los recursos naturales. Vale la pena recordar que la doctora Beatriz Merino, defensora del Pueblo, ha solicitado al Tribunal Constitucional declarar la inconstitucionalidad de una de las normas, la 1064, por “atentar contra los derechos de propiedad de la tierra y de consulta previa”. Diversos expertos manifiestan además que la Ley de la Selva (D.L. 1090) contraviene el Convenio 169, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) “sobre los pueblos indígenas y tribales en países independientes”.
El jueves el Congreso debió debatir la derogatoria de tal ley, pero según la oposición la bancada gobiernista bloqueó esa posibilidad. El arribo a la capital de representantes de las poblaciones amazónicas para informar lo que estaba sucediendo es muestra de la insensibilidad de unas autoridades convencidas de que usar corbatas es estar por encima de quienes lucen tocados de plumas. En 1803 el científico alemán Alexander von Humboldt escribió a don Ignacio Checa, gobernador de Jaén: “En Lima mismo no he aprendido nada del Perú… Lima está más separada del Perú que Londres… Un egoísmo frío gobierna a todos, y lo que no sufre uno mismo, no da cuidado al otro”. A esta Lima tan lejana del Perú llegó también a hacer sus denuncias la señora Nelly Calvo, pobladora de Bagua, cuyo tío y hermano han sido asesinados por la inexplicable violencia ordenada contra los indígenas (esto mientras Sendero Luminoso se rearma, recluta niños y los cárteles de la droga se fortalecen).
En 1998 se realizó en Tarapoto un foro sobre espiritualidad indígena. Entonces Oren Lyons, jefe de los onondaga estadounidenses, dijo: “Debes respetar la vida, toda la vida, no solo la tuya. La palabra clave es respeto. A menos que respetes toda vida como propia te conviertes en un asesino. El hombre cree que ha sido elevado para ser el controlador. El trabajo del hombre no es explotar sino servir. El hombre tiene responsabilidad, no poder”. Ojalá tales palabras lleven al Gobierno a escuchar con humildad a nuestros compatriotas amazónicos para establecer un diálogo por la paz, la conservación del ambiente y la defensa de los valores democráticos.
El Comercio, 06 de junio de 2009

Indira Gandhi: La vigencia de su mensaje

Una mujer menuda de pelo entrecano tomó la palabra y cuentan, quienes allí la escucharon, que de inmediato se transformó en un ser inmenso, de cuyos labios brotaban frases como cascadas de luz que disiparon la niebla de la duda. Cuando terminó su discurso los principales líderes del planeta la ovacionaron con el largo estruendo de sus aplausos. La sinceridad y sensibilidad de esta mujer los había tocado y llevado a comprender cuán grande era el reto y las impostergables razones por las cuales se habían reunido en Estocolmo, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano.
La pequeña gran mujer que los despertó fue la primera ministra de India, Indira Gandhi (1917-1984), única hija del legendario político independentista y también primer ministro de su país Jawaharlal Nehru, asesinada por 31 impactos de bala a los tres meses de su reelección en 1984. En la cita desarrollada del 5 al 16 de junio de 1972, Indira Gandhi dijo entre muchas otras cosas: “Es triste que país tras país la idea de progreso se esté volviendo sinónimo de asalto a la naturaleza. Nosotros que somos parte de la naturaleza y dependemos de ella para satisfacer cada necesidad, hablamos constantemente de “explotarla”. ¿Es acaso sorprendente que esta falta de consideración y el ansia de demostrar superioridad se proyecten también sobre el trato que damos a nuestros semejantes?... No se puede ser realmente humano y civilizado a menos que se mire con ojos de amigo no solamente a todos los hombres sino a toda la creación… Debemos establecer un nuevo orden de prioridades y dejar de lado el modelo unidimensional que ha enfocado el crecimiento desde ciertos ángulos limitados que parecen haber dado mayor importancia a las cosas que a las personas. La contaminación no es en el fondo un problema técnico… sino la escala de valores del mundo contemporáneo… Debemos preocuparnos no solo de la clase de mundo que queremos, sino también de la clase de persona que ha de vivir en él”.
No le faltaba razón a Indira Gandhi. El mundo no es más ni menos que lo que hemos hecho de él. Un inmenso basural de nuestros excesos, una brecha entre hermanos, un espacio para la creciente injusticia. En esa reunión sobre el medio humano se estableció oficialmente el Día Mundial del Medio Ambiente que desde entonces se celebra cada 5 de junio. Fue a raíz de esa cita, también, que la temática verde irrumpió con fuerza en la agenda política global, avanzándose nuevas leyes, tratados internacionales y otras miradas en busca de soluciones conjuntas. Lamentablemente el avance ha sido lento porque —como bien sostuvo Indira Gandhi— el problema está en nuestras prioridades.
A fines de la primera década del siglo XXI, y a punto de celebrarse el viernes un nuevo Día Mundial del Medio Ambiente, sus palabras cobran especial vigencia. Hoy sabemos que no hay tiempo que perder y como dice el fotógrafo Yann-Arthus Bertrand (director de “Home”, la megaproducción de corte ecologista que El Comercio impulsa para su amplia exhibición en el Perú): “No hay tiempo para ser pesimistas… Somos seis mil millones de inteligencias con capacidad de acción”. Y son justamente aquellos seres optimistas y vivaces, sensibles y dispuestos a tomar acción a favor de la vida, la “clase de persona” que Indira Gandhi consideraba fundamental para (re)construir el mundo que anhelamos.
El Comercio, 30 de mayo de 2009

Variedad que asegura la vida

Hace un par de años, Ban Ki-moon, secretario general de Naciones Unidas (ONU), dijo que la biodiversidad “es el fundamento de la vida en nuestro planeta y uno de los pilares del desarrollo sostenible. La riqueza y la variedad de la vida en la Tierra hacen posibles los servicios indispensables que nos proporcionan los ecosistemas: agua potable, alimentos, cobijo, medicamentos y ropa. Los entornos de una gran diversidad biológica tienen la capacidad de regenerarse después de un desastre natural”. Jay Hair, recordado presidente de la Federación Nacional de Vida Silvestre de Estados Unidos y uno de los principales voceros de la protección ambiental de su país, mencionaba que “alrededor del mundo, cada vez que compramos una medicina existe un cincuenta por ciento de probabilidades de que le debamos sus componentes a los organismos silvestres”. Queda claro que nuestra salud y nutrición y con ello nuestra sobrevivencia dependen de una variedad de especies de flora y fauna silvestres y domesticadas. La existencia de tales especies está, además, íntimamente interrelacionada. La desaparición de un insecto polinizador, por ejemplo, puede significar la extinción de varias especies de flora y la extinción de un determinado árbol puede llevar a la desaparición de las diversas especies asociadas a él.
En definitiva la vida se sustenta y depende de su variedad o biodiversidad. Este término fue acuñado en 1985 y nace de la contracción de la expresión “diversidad biológica”. Biodiversidad prácticamente es un sinónimo de “vida sobre la tierra”. Ayer, viernes 22 de mayo, el mundo celebró el Día Internacional de la Biodiversidad, aunque si uno lo piensa bien, dadas las actuales circunstancias en las que la desaparición de áreas naturales y de especies silvestres son una constante amenaza, lo de “celebrar” resulta un eufemismo. En su mensaje por este día, el secretario de la ONU urgió a los gobiernos, organizaciones e individuos a renovar sus esfuerzos para proteger la vida en el planeta y recordó que el 2010 ha sido declarado Año Internacional de la Diversidad Biológica. Advirtió sobre el peligro que representan para el equilibrio de los ecosistemas, la economía y los medios de vida de las personas, las especies invasoras de fauna y flora.
Para muestra un botón local. Hace algunas décadas se introdujo en nuestro país al eucalipto, árbol originario de Australia. Por su rápido crecimiento se lo vio como una extraordinaria alternativa para enfrentar la deforestación de las laderas de la sierra y de paso como una buena fuente de energía (leña). El eucalipto, sin embargo, no es alimento de especies nativas, sus hojas caídas acidifican el suelo aniquilando o evitando la proliferación de las plantas oriundas de nuestro país, sembrado en laderas genera rompimiento del terreno y provoca deslizamientos pues sus raíces no son adecuadas para la zona andina.
En su mensaje, Ban Ki-moon expresó, también, preocupación por la deforestación, la alteración del hábitat y la degradación de los suelos que están provocando un alarmante declive de la biodiversidad biológica planetaria. Recordemos que en los últimos 400 años se han extinguido 58 especies de mamíferos y 115 de aves, y que muchas especies se encuentran hoy en peligro de desaparecer poniendo en riesgo la vida toda.
El Comercio, 23 de mayo de 2009

miércoles, mayo 20, 2009

La revolución de "Home"

¿Nubes en el fondo del agua? El lago refleja como un espejo el cielo. Entre la alta y verde hierba un elefante solitario se abre paso y en el mar una ballena golpea rítmicamente el agua con su pesada aleta. Los osos polares corren libres, sin miedo, como si su blanca existencia no estuviera amenazada. Es la Tierra vista desde el aire. Es nuestro hogar a vuelo de pájaro. Es “Home” (Hogar) una obra cinematográfica de corte ambiental próxima a estrenarse.
“No hay tiempo para ser pesimistas. Lo que se quiere resaltar no es el 50% de bosque que ha desaparecido, sino el 50% que queda… somos seis mil millones de inteligencias con capacidad de acción”, dice Yann Arthus-Bertrand, uno de los gestores del documental que revolucionará la distribución cinematográfica, las maneras en que vemos cine y en las que este arte puede hoy alcanzarnos. El viernes 5 de junio —Día Internacional del Medio Ambiente— se estrenará simultáneamente en cientos de salas alrededor del mundo y en You Tube, la web para compartir videos por Internet, allí ya se pueden apreciar secuencias de una obra que captó imágenes en 50 países y ha significado tres años de trabajo.
“Home” llegará con su mensaje y su belleza a millones de internautas y al unísono las nuevas tecnologías de comunicación derribarán las fronteras entre países y las barreras impuestas por la distribución, la capacidad de las salas, las posibles censuras, los propios medios y los nuevos patrones de consumo de la juventud. Por primera vez una obra de 90 minutos será difundida en You Tube (sitio adquirido por Google en el 2006 por la friolera de US$1.650 millones). En el afán de promover la interacción los mapas de Google permitirán a los usuarios incluir información sobre dónde se está proyectando o vieron “Home”, sus opiniones e información vinculada. El documental se transmitirá por canales de televisión en 70 países y se proyectará en grandes pantallas en distintas ciudades. Detrás del proyecto están dos franceses el productor y director Luc Besson (1959) y el ya mencionado Yann-Arthus Bertrand (1946). Besson es conocido por películas como “Nikita” (1990) “El quinto elemento” (1997) con Bruce Willis o Juana de Arco (1999), entre otras. Arthus-Bertrand es un fotógrafo especializado en tomas aéreas con más de 60 libros publicados, entre ellos “The Earth from Above” (La Tierra desde arriba). “Home” sigue la línea de documentales como “Una verdad incómoda”, de Al Gore, sobre el calentamiento global y que le valió un Óscar y el Nobel de la Paz en el 2007; “Earth” el documental más caro de la historia lanzado el último 22 de abril, Día de la Tierra, por el nuevo sello Nature de Disney y la “Hora 11” del actor Leonardo Di Caprio. Estamos frente a un ambicioso proyecto sin fines de lucro cuya inversión de 10 millones de euros dependió de François-Henri Pinault (esposo de la actriz mexicana Salma Hayek), uno de los 100 hombres más ricos del planeta y propietario de un conglomerado de empresas entre las que figuran Puma, el diario “Le Monde”, la cadena televisiva TF-1, Gucci, Yves Saint Laurent y la casa de remates Christie’s. Extractos de “Home” fueron presentados recientemente en el Museo de las Artes Primigenias de París ante 300 periodistas deslumbrados por la mirada aérea de Arthus-Bertrand. Hace poco en Gijón, España, el conocido director inglés Peter Greenaway decía: “Hay que subirse a la ola de la revolución digital para reinventar el modo de contar historias con imágenes… El espectador como sujeto pasivo es parte del pasado… El futuro está en la interactividad y en los eventos multimedia”. “Home” le da la razón.
El Comercio, 16 de mayo de 2009

Cambio climático y recesión económica

“Perú es uno de los países que serán más afectados por el calentamiento global. En los últimos 30 años ya ha perdido buena parte de sus glaciares, los cuales siguen retrocediendo. Esto significa la desaparición de importantes depósitos de agua dulce. La variedad de climas que poseen, además, los hace muy vulnerables. Mínimas alteraciones en las temperaturas promedio pueden afectar sus ecosistemas”, nos dijo durante una charla en Washington D.C. lord Nicholas Stern, autor de un informe de 700 páginas que despertó al mundo de su letargo y llevó a los principales líderes del planeta a dejar de lado el escepticismo y a aceptar que el cambio climático es sinónimo de crisis socioeconómica y recesión mundial.
El calentamiento global ya se ha iniciado. Sus señales tempranas son el retroceso de los glaciares (una de cada seis personas podría quedar sin acceso al agua por esta razón), las olas de calor (inclusive fuera de temporada), la reaparición de plagas y enfermedades inusuales, y sequías e inundaciones, entre otras. El 30 de octubre del 2006 se divulgó el informe encargado por el Gobierno Británico a lord Nicholas Stern (1946), prestigioso economista que ha ocupado altos cargos en el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y en el Banco Mundial, entre otras instituciones. Su informe sobre este problema ambiental tiene la mirada pragmática y objetiva de la economía y pertenece a quien se consideraba un “agnóstico” sobre el tema, según lo reconoció en Oxford durante una conferencia. Hoy está convencido de que es “un asunto fundamental” y “ético”, por el impacto sobre las naciones más pobres, donde al menos 300 millones de personas se convertirían en refugiados climáticos debido a la destrucción de sus hogares y formas de vida que causarían las sequías e inundaciones, la consecuente desnutrición y la aparición de nuevas e inesperadas enfermedades.
Stern, cuyo cumpleaños es el 22 de abril, fecha que coincide con el Día Internacional de la Tierra, alerta sobre el principal problema que la aqueja. Nos explica que la crisis climática es una externalidad económica generadora pero al mismo tiempo una oportunidad para que las fuerzas del mercado lleven al desarrollo de tecnologías limpias y modernas, con bajas emisiones de carbono (uno de los gases invernadero promotores del calentamiento), lo que crearía así nuevos negocios y puestos de trabajo. Su análisis sostiene que la economía mundial retrocedería 20% si no se adoptan ya las medidas y acciones necesarias, las que dependen de la inversión de 1% del producto global bruto, una bicoca si se toman en cuenta las pérdidas de vidas, cultivos, infraestructura y recursos naturales (hasta 40% de especies animales podrían extinguirse) en juego, amén de la recesión económica. Por cada libra esterlina invertida se salvarían cinco, así de simple es la aritmética de la lucha contra el cambio climático. Por lo pronto, el Reino Unido ya aprobó el Climate Change Act, el primer marco legal de largo plazo para enfrentar los peligros del cambio climático con una meta de reducción de emisiones de 26% para el 2020 y de 80% para el 2050 (y una inversión de 250 millones de libras esterlinas para los primeros 5 años). “Tenemos el tiempo y el conocimiento para actuar pero solo si lo hacemos internacional, fuerte y urgentemente”, sostiene Stern.
El Comercio, 09 de mayo de 2009

Palabras para forjar un Perú mejor

“Nos habríamos creído responsables de una grave omisión si no consagramos algún momento a un hecho muy significativo, muy honroso para el país y muy digno de ser tomado en cuenta. Nos referimos a la solicitud de una señorita del Cuzco para que se le inscriba en la matrícula de la Facultad de Derecho del cuerpo universitario de esa ciudad, solicitud que ha dado materia a una resolución razonable del Ministerio de Instrucción y enteramente acorde con el tiempo que tiende a la emancipación práctica de la mujer que solo puede ser el resultado del cultivo de su espíritu y de la formación de su carácter, haciéndola participar de todos los medios de que los hombres disponen para formarse…”. Tales frases corresponden a un editorial de El Comercio del martes 6 de octubre de 1874. Muestran la temprana preocupación por la ilustración y liberación de las mujeres. Recordemos que fue este mismo Diario el primero en contratar a una mujer como reportera, nos referimos a Angela Ramos, “la primera periodista peruana”, poeta, escritora, intelectual y precursora de las ideas feministas. A propósito del centenario en 1939 se leía “Cuando… se maltrata y vilipendia al individuo… se destruyen los fueros y derechos de la humanidad”. La exclusión de las mujeres fue comprendida por El Comercio como una forma de maltrato, por ello su apoyo a sus causas.
Una preocupación constante de estos primeros 170 años, por celebrarse este 4 de mayo, fue —como lo sigue siendo hoy— la calidad de vida y hacer de las ciudades espacios armoniosos. El 9 de junio de 1920 un editorial expresaba: “En todas partes del mundo los niños tienen sitios de recreo rodeados de árboles, de flores y de todos esos atractivos que hacen su encanto pues la higiene moderna ha demostrado elocuentemente que nada hay que contribuya más al mejoramiento de la raza, que acostumbrar a los niños, a sus más tiernos años, a los ejercicios al aire libre y en plena luz, dejándolos que corran sobre la grama del suelo como aves en libertad, para que el viento coloree sus mejillas y sus músculos se fortifiquen, a la par que se vigoriza sus cerebros”. Adelantadamente El Comercio comprendió un concepto desarrollado décadas más tarde por el conservacionista germano-venezolano Arturo Eichler: “Una sociedad democrática puede ser arruinada por ciudades mal planeadas, con la misma facilidad que con el establecimiento de un régimen totalitario. No hay campo para la participación ciudadana cuando el ambiente social es cada vez menos transparente” (de su libro: “S.O.S. Tierra”).
Orden, libertad y saber han sido —como lo siguen siendo— los pilares que sostienen las ideas e informaciones divulgadas por estas páginas que han acompañado a las familias peruanas a lo largo de casi toda la historia republicana. “Cuando el interés colectivo es la norma de un diario, la defensa del territorio patrio, de la soberanía y la dignidad nacional, son temas obligados de sus artículos porque el patriotismo es la expresión genuina del bien común y de los intereses permanentes de un pueblo”, se escribió a propósito del centenario. A punto de cumplir 170 años, estas frases siguen siendo el espíritu que nos guía.
El Comercio, 02 de mayo de 2009

Menos de cien meses para salvar el planeta

Ante 200 líderes empresariales brasileños, el príncipe Carlos de Inglaterra dijo: “Tenemos menos de 100 meses para actuar y salvar el planeta”. ¿Suena exagerado? Quizá, pero la data científica lo respalda. Estamos al borde de un profundo cambio climático por la emisión de gases invernadero provenientes de la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas carbón y sus derivados).
Quien no crea en las palabras del príncipe, conservacionista desde su juventud y estudioso de la naturaleza, quizá tome en serio a Steven Chu, premio Nobel de Física y actual cabeza del Departamento de Energía de Estados Unidos. En una reciente entrevista en “Newsweek”, Chu explicó: “Nicholas Stern dice que hay 50% de probabilidades de que la temperatura se eleve en 5 grados centígrados”. Es fácil comprender lo que esto significaría: la edad de hielo se desencadenó por una variación de 5 o 6 grados a la baja, con relación a las temperaturas actuales. Una trepada de cinco grados, según el Nobel, resultaría en un avance de los desiertos e inmensas zonas bajo condiciones de sequía. Chu enfatiza que un incremento mayor a 1 o 2 grados haría imposible cualquier estrategia de adaptación.
En el Polo Norte los investigadores calculan que en los próximos 30 años podría haberse derretido tanto como el 80% del hielo. Se estima que en 20 años, 1.800 millones de personas estarán en riesgo por falta de agua. La canciller alemana, Ángela Merkel, califica de “reto ético” el tema climático, mientras el presidente Barack Obama avanza una nueva legislación para perfilar una política climática estadounidense, coherente y rigurosa, de cara a la reunión de diciembre en Copenhague, Dinamarca, donde las naciones del mundo negociarán un tratado para suceder al Protocolo de Kioto.
Las corporaciones asumen ya como inevitable limitar sus emisiones de gases invernadero, principales responsables del calentamiento global. General Electric, Dupont, General Motors y otras grandes corporaciones se han aliado en la Asociación para la Acción del Clima. Los tiempos cuando la conservación ambiental se consideraba un obstáculo para los grandes negocios es asunto del pasado. Hoy se comprende —y lo refuerza la evidencia— que ser amigable con el entorno reduce costos y genera nuevos puestos de trabajo y nichos de mercado. Silver Springs, compañía de Redwood, California, instala redes digitales para controlar el uso de electricidad. Las proyecciones de ahorro son de 100 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2) y 16 mil millones de dólares anuales.
Ampliar la iniciativa a todo el país crearía 500 mil trabajos temporales y 280 mil empleos fijos. Wal Mart, la cadena de supermercados más grande del planeta, ha generado una revolución verde al reducir su margen de ganancia en los focos ahorradores, modificando patrones de consumo, atrayendo con ello a más y nuevos tipos de consumidores. ¿Qué podemos hacer por esta cruzada climática? Usar focos ahorradores, apagar las luces, caminar o movilizarnos en bicicleta para no usar el automóvil en tramos cortos, compartir transporte para ir al trabajo o llevar a los hijos al colegio. Recordemos “tenemos menos de 100 meses para actuar”.
El Comercio, 25 de abril de 2009

Padres de la patria y la contaminación del aire

Hay iniciativas gubernamentales que parecen demostrar que algunos congresistas y ciertas autoridades desconocen de cabo a rabo nuestra Constitución o simplemente les importa muy poco lo que allí está escrito. Solo así se entiende la insistencia de ampliar por más tiempo la importación de vehículos de segunda y tercera mano. Autos, camionetas, combis que en su país de origen han sido descartados por exceso de uso.
Vale la pena recordar que la Constitución expresa, entre los Derechos Fundamentales de la Persona, el derecho “a la paz, a la tranquilidad, al disfrute del tiempo libre y al descanso, así como a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de su vida” (Capítulo 1, art. 22). Más claro el agua, la propuesta congresal vulnera la Constitución.
Recordemos que los vetustos motores son más ineficientes, más derrochadores de combustible y huérfanos de la tecnología avanzada que reduce la emisión de contaminantes. Cinco son las principales fuentes de polución de los automóviles: monóxido de carbono, óxidos de azufre, plomo que al acumularse en el organismo causa males renales, hepáticos, anemia, interfiere con las funciones cerebrales y nerviosas (llevando a depresión, violencia y a una menor capacidad de aprendizaje).
Están también los óxidos de nitrógeno e hidrocarburos gaseosos que al reaccionar químicamente con la luz solar forman otros irritantes, como el dióxido de nitrógeno, base del smog. Mientras más vetusto el motor, mayor será la emisión de estos venenos.
Basta andar por el centro de cualquier ciudad capital, por donde circulan estas antiguachas, y ver las paredes ennegrecidas, el polvillo negruzco sobre toda superficie y la corrosión de las rejas para comprender lo que les está pasando a nuestros pulmones y a nuestro cuerpo: asma, ojos irritados, alergias, mareos, abortos espontáneos, incluso distintos tipos de cáncer se atribuyen a esta polución.
La combinación de los residuos de los motores produce efectos negativos —no suficientemente estudiados— sobre la salud de los conductores, pasajeros y peatones, así como la flora y fauna citadinas. Cabe preguntarse, entonces: ¿es lógico, humano, decente, inteligente o necesario permitir que la chatarra rodante ingrese a nuestro país? La respuesta obvia es no.
Los poderes del Estado están para proteger al ciudadano y no para atentar contra su salud, al menos que se esté en campaña electoral permanente y resulte mejor, en la extraña aritmética política, sumar votos de algunos sectores bajo la falsa excusa de crear nuevos puestos de trabajo, mientras se convierte impunemente a las ciudades en islas de tóxicos que amenazan al grueso de la población, especialmente a los más pequeños y a las personas de la tercera edad.
Esperemos que el analfabetismo ambiental de quienes nos gobiernan pueda revertirse y que demuestren la valentía necesaria no solo para prohibir el ingreso de vehículos usados, sino en el impulso de una reforma tributaria que, más bien, castigue el transporte obsoleto y exonere de pagos a los automóviles modernos, nuevos y menos contaminantes por el bien de todos.
El Comercio, 18 de abril de 2009

Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia

A lo largo de los años ochenta y principios de los noventa Lima vivía en la penumbra por los atentados de Sendero Luminoso.
“Abimael Guzmán era el hombre más peligroso del Perú y el terrorista más letal de América Latina”, ha dicho Santiago Roncagliolo, autor de “La Cuarta Espada”, un libro sobre la cúpula de esa secta criminal.
Para Roncagliolo, Sendero oscurecía “la ciudad para mostrar poder, su idea era siempre mostrar que estaban en la oscuridad acechándote”.
Las gentes trataban de seguir con sus vidas venciendo el miedo o quizá acostumbrándose a él.
Una tarde, un joven partió hacia la selva acompañado por un gran amigo que visitaba el Perú. Con las mochilas al hombro enrumbaron hacia la libertad, lejos de la ciudad asustada. Pasaron las semanas y de los jóvenes no se tuvo noticia.
Eran malos tiempos, Sendero Luminoso había convertido los andes centrales en un inmenso cementerio al aire libre, esclavizaba y vejaba a los asháninkas en sus territorios ancestrales y operaba también en Lima.
Mientras tanto el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) sembraba la muerte y el terror en la selva ocupándola lentamente, en la capital secuestraba a empresarios encerrándolos en sus infrahumanas “cárceles del pueblo” y asesinaba a destacados personajes en la vía pública. Eran malos y tristes tiempos para el Perú.
Pasó más de un mes sin que las familias supieran nada de los muchachos. El padre del peruano decidió ir tras sus huellas. Conocía sus caminos, pues él se los había enseñado cuando era un pequeño que, tomado de su mano, se tambaleaba al dar sus primeros pasos por el bosque, convencido de que las mariposas eran orquídeas que alzaban vuelo. No fue fácil dar con información sobre su paradero. “Por acá pasaron, pero hace ya buen tiempo”, le dijeron en un lugar donde el MRTA había dejado su rastro de sangre.Alguien se ofreció a acercarlo a un sitio de emerretistas donde obtuvo la siguiente versión: unos agentes de la “embajada yanqui pasaron por acá y los apresamos”. No le quedó duda de que su hijo y el amigo habían sido confundidos. Pocos billetes bastaron para que un terrorista le brindara más datos: “los gringos murieron porque a quien los vigilaba se le escapó una ráfaga de metralla”.
Los cuerpos estaban escondidos en una fosa cercana. Le señalaron el camino. El padre cavó el suelo húmedo hasta encontrar unos cuerpos descompuestos por el calor y los insectos. Vio la camisa del hijo hecha jirones.
Con el valor que solo puede dar el inmenso amor a un hijo, el padre arrancó la cabeza de ese cuerpo, para identificarla. Volvió a Lima abrazado a una caja intuyendo que allí llevaba un fragmento de su hijo adorado. Así sufrieron miles de familias por la insania de Sendero Luminoso y del MRTA.
Esa maldad es algo que los peruanos y peruanas de bien jamás debemos olvidar. Un enemigo tuvieron y tienen el Perú y la democracia: el terrorismo.
El Comercio, 11 abril de 2009

Coltan: El oro de la era cibernética

Resulta paradójico que la gran revolución de las telecomunicaciones que ha unido e interconectado a los pueblos de una manera jamás vista ni prevista en la historia de la humanidad, dependa de un recurso natural cuya explotación viola derechos humanos especialmente de la niñez, destruye el ambiente y genera conflictos que desde 1998 tienen sumida en una interminable guerra civil a la República Democrática del Congo (antigua Zaire). Millones de seres humanos somos cómplices de este drama sin siquiera saberlo, y es que nuestras computadoras, celulares, videojuegos, iPod, GPS y demás maravillas dependen de ese recurso. Se trata del coltan, compuesto mineral sumamente escaso y raro declarado por el Pentágono como “materia prima estratégica”.
El coltan fue hasta hace poco una simple curiosidad mineralógica, un objeto de interés para estudiosos y coleccionistas al que se le encontró múltiples y valiosas aplicaciones. Todo dispositivo electrónico del que nos preciamos funciona gracias a los condensadores electrolíticos de tantalio, uno de los componentes extraídos del coltan. El tantalio es un metal con usos en cirugía, telecomunicaciones, la industria espacial y electrónica, la tecnología militar de misiles, el equipamiento químico y los reactores nucleares. Tanta bondad, lejos de beneficiar al territorio que alberga a este “oro de la era cibernética”, ha derivado en desgracia y violencia.
Hace algunas semanas El Dominical divulgó una nota sobre las guerras por las riquezas minerales congolesas. George Simons Pardo —que cubrió el África Subsahariana para la agencia de prensa internacional World Investment News— señaló en aquel informe que actualmente uno de los recursos más codiciados es el referido compuesto. Ruanda y Uganda, países vecinos, han invadido parte del Congo y controlan las zonas donde se ubica el recurso. El coltan no es exactamente un mineral sino el binomio de composiciones de columbita y tantalita. La codicia es básicamente por la tantalita de donde se obtiene el tantalio, metal de alta conductividad y capacidad de almacenamiento de cargas eléctricas, extremadamente dúctil y maleable, resistente como el vidrio pero que puede ser enrollado, doblado, soldado y utilizado en aleaciones para obtener materiales que soportan altísimas temperaturas, la corrosión y es prácticamente indestructible por los ácidos.
El Congo cuenta con 80% de los depósitos de coltan del planeta. La explotación se da informalmente bajo la mirada de militares de los países invasores y de las guerrillas. En estas minas de tajo abierto trabajan miles de niños que abandonan sus escuelas y campesinos que a la larga terminan esclavizados y muertos por las duras condiciones laborales. Los desechos mineros contaminan los ríos de la zona y grandes lagos. Se abren minas por doquier afectando diversos ecosistemas de los que dependen gorilas y elefantes, entre otras especies en extinción. “El desarrollo conseguido a costa del ambiente no es progreso sino retroceso”, decía el naturalista y político alemán, doctor Wolfgang Rotkegel. De este retroceso de nuestro planeta todos somos responsables si como consumidores no tomamos conciencia de que debemos exigir cambios y un sello internacional que garantice estándares éticos en todos aquellos equipos de nuestro uso cotidiano que contengan tantalio extraído del coltan.
El Comercio, 04 de abril de 2009