miércoles, mayo 20, 2009

Cambio climático y recesión económica

“Perú es uno de los países que serán más afectados por el calentamiento global. En los últimos 30 años ya ha perdido buena parte de sus glaciares, los cuales siguen retrocediendo. Esto significa la desaparición de importantes depósitos de agua dulce. La variedad de climas que poseen, además, los hace muy vulnerables. Mínimas alteraciones en las temperaturas promedio pueden afectar sus ecosistemas”, nos dijo durante una charla en Washington D.C. lord Nicholas Stern, autor de un informe de 700 páginas que despertó al mundo de su letargo y llevó a los principales líderes del planeta a dejar de lado el escepticismo y a aceptar que el cambio climático es sinónimo de crisis socioeconómica y recesión mundial.
El calentamiento global ya se ha iniciado. Sus señales tempranas son el retroceso de los glaciares (una de cada seis personas podría quedar sin acceso al agua por esta razón), las olas de calor (inclusive fuera de temporada), la reaparición de plagas y enfermedades inusuales, y sequías e inundaciones, entre otras. El 30 de octubre del 2006 se divulgó el informe encargado por el Gobierno Británico a lord Nicholas Stern (1946), prestigioso economista que ha ocupado altos cargos en el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y en el Banco Mundial, entre otras instituciones. Su informe sobre este problema ambiental tiene la mirada pragmática y objetiva de la economía y pertenece a quien se consideraba un “agnóstico” sobre el tema, según lo reconoció en Oxford durante una conferencia. Hoy está convencido de que es “un asunto fundamental” y “ético”, por el impacto sobre las naciones más pobres, donde al menos 300 millones de personas se convertirían en refugiados climáticos debido a la destrucción de sus hogares y formas de vida que causarían las sequías e inundaciones, la consecuente desnutrición y la aparición de nuevas e inesperadas enfermedades.
Stern, cuyo cumpleaños es el 22 de abril, fecha que coincide con el Día Internacional de la Tierra, alerta sobre el principal problema que la aqueja. Nos explica que la crisis climática es una externalidad económica generadora pero al mismo tiempo una oportunidad para que las fuerzas del mercado lleven al desarrollo de tecnologías limpias y modernas, con bajas emisiones de carbono (uno de los gases invernadero promotores del calentamiento), lo que crearía así nuevos negocios y puestos de trabajo. Su análisis sostiene que la economía mundial retrocedería 20% si no se adoptan ya las medidas y acciones necesarias, las que dependen de la inversión de 1% del producto global bruto, una bicoca si se toman en cuenta las pérdidas de vidas, cultivos, infraestructura y recursos naturales (hasta 40% de especies animales podrían extinguirse) en juego, amén de la recesión económica. Por cada libra esterlina invertida se salvarían cinco, así de simple es la aritmética de la lucha contra el cambio climático. Por lo pronto, el Reino Unido ya aprobó el Climate Change Act, el primer marco legal de largo plazo para enfrentar los peligros del cambio climático con una meta de reducción de emisiones de 26% para el 2020 y de 80% para el 2050 (y una inversión de 250 millones de libras esterlinas para los primeros 5 años). “Tenemos el tiempo y el conocimiento para actuar pero solo si lo hacemos internacional, fuerte y urgentemente”, sostiene Stern.
El Comercio, 09 de mayo de 2009

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