martes, octubre 11, 2011

De la editora



El mundo católico está de fiesta por la beatificación del Papa peregrino. Cuando El Dominical llegue a sus manos, Juan Pablo II estará ya camino a la santidad. Un ser humano excepcional que, como ningún otro sucesor de Pedro, se acercó a la gente de los más diversos puntos del planeta, llevando su mensaje de paz, solidaridad y esperanza.
Su sonrisa fue una luz en este mundo cada día más confundido, y sus publicaciones y encíclicas sobre el arte, la cuestión ecológica y otros aspectos de la vida encierran grandes enseñanzas. Vale releerlas. Karol Wojtyla fue un niño de origen humilde, fue inquieto, estudioso, con varios talentos y no la tuvo nada fácil. Se convirtió en un apuesto joven, deportista, sensible y creativo que batalló por la libertad de su patria, primero contra la barbarie nazi y luego, ya como hombre de Dios, contra el asfixiante comunismo que invadió Polonia y dividió a Europa. Hoy lo recordamos aquí, con especial cariño.
MMMQ


El Dominical, 01 de Mayo de 2011

De la editora



La neuroteología es una nueva rama de la investigación médica que trata de explicar por qué los seres humanos creemos, o tenemos la necesidad de creer en un Dios. Algunos neuroteólogos afirman haber encontrado a Dios entre los lóbulos temporales del cerebro, esto es, cerca de nuestros oídos. El médico canadiense Michael Parsinger estimuló esta zona con un campo magnético artificial y reportó que 80% de quienes se sometieron al experimento sintieron “no estar solos” o una “fuerte sensación religiosa”. Sea como fuere, lo cierto es que desde tiempos inmemoriales todas las culturas han creído en fuerzas superiores creadoras de todo lo existente. Expresando esta espiritualidad de diversos modos, y nutriendo y recibiendo influencia de distintas formas de religiosidad, con el paso del tiempo se han ido conformando las distintas religiones que hoy conocemos. Con o sin neuroteología, el buen Dios está por aquí para quedarse en nuestras cabezas, tocando la puerta de nuestros corazones, esperando ser recibido.

MMMQ


El Dominical, 24 de abril de 2011

De la editora



El próximo sábado 23 de abril los países hispanohablantes celebramos el “Día del Idioma”, supuestamente coincidente con la fecha de la muerte del gran Miguel de Cervantes. Preámbulo de las festividades para una lengua que en el año 2030 será la segunda más hablada del planeta -superada solo por el chino-, Lima fue escenario del “Festival – América”. La cita culminó ayer y contó con la presencia de destacados escritores como la mexicana Margo Glantz, autora de la reconocida novela “El rastro”, y el chileno Antonio Skármeta, autor de “Ardiente paciencia: el cartero de Neruda”, historia adaptada al cine y nominada a cuatro premios “scar en 1995. En este festival, nacido a iniciativa del diario “Clarín” de Argentina, se dieron cita también noveles autores que empiezan a ganar espacio como orfebres del español. En este número un pequeño homenaje al idioma que llegó a América con los españoles y que fue enriquecido por las lenguas originarias de este continente nuestro. Y, cómo no, un pequeño homenaje a la “ñ”, la letra que nos distingue. MMMQ


El Dominical, 17 de abril de 2011

De la editora



Hoy los peruanos y peruanas acudimos a las urnas a elegir, y con ello participamos en la vida política del país. Es un derecho y al mismo tiempo un deber. Votar es una expresión de nuestra confianza, y los candidatos y candidatas están en la obligación de no defraudar a sus electores (lo que al final es siempre un sueño de opio). Hoy sabremos quiénes conformarán el Congreso –una de las instituciones democráticas menos respetadas por estos lares, gracias a la inconducta de los propios funcionarios–; sabremos también quiénes son las dos personas que pasarán a la segunda vuelta. Será, sin duda, una jornada larga y tensa, y para acompañarlos, entretenerlos e informarlos sobre diversos temas EL DOMINICAL ha editado un número variado y multitemático. De todo un poco para esperar juntos la hora del ‘flash’, que tiene a más de medio Perú con los pelos de punta. Así que vote, relájese, lea el suplemento EL DOMINICAL y pase un buen domingo.

MMMQ


El Dominical, 10 de abril de 2011

De la editora



El británico Charles Chaplin (1889-1977) volvió a Estados Unidos en 1972, un 3 de abril como hoy, tras dos décadas de exilio en Suiza por el hostigamiento del “Comité de Actividades Antiamericanas”. “Solo soy un luchador por la paz”, dijo poco antes de abandonar su segunda patria en 1952. Solo regresó para recibir un Óscar honorífico. Hollywood reconoció así su contribución al desarrollo del lenguaje cinematográfico y, de alguna manera, trató de reivindicarlo. Chaplin fue una de las figuras más emblemáticas del siglo XX: actor, guionista, productor y compositor de inmortales melodías. Su vigor moral y descomunal talento transformaron al niño nacido en la miseria, el dolor y el hambre, en un adulto exitoso e influyente. La icónica figura del vagabundo Charlot, el personaje de bigotitos, bastón inquieto y sombrero de bombín, fue un recurso humorístico para llamar la atención sobre los prejuicios, el autoritarismo, el materialismo y la marginalidad. Su mensaje sigue vigente.

MMMQ






El Dominical, 03 de abril de 2011

Una ministra en su propio cargamontón

“He dado vuelta a ese cargamontón ”, dijo la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Aída ‘Mocha’ García Naranjo, tras salir del Congreso donde más confrontó que explicó. Parece que el poder le ha nublado el entendimiento y endurecido el corazón, porque lo que llama “cargamontón” es expresión de un país dolido por la muerte de tres niños y decenas de envenenados con alimentos distribuidos por el Programa Nacional de Asistencia Alimentaria, Pronaa, bajo su competencia y financiado con el dinero de los contribuyentes. Hay indignación, porque en medio del drama que se vivía en Redondo, Cajamarca, se lanzó un bailecito con el ‘Puma’ Carranza y recién fue a la zona –donde la población la abucheó– cuando la presión pública se le hizo inmanejable. Hay estupor ya que, previamente al zangoloteo con el futbolista, responsabilizó a las madres por el envenenamiento de sus propios hijos y, ahora, señala al gobierno aprista sin mencionar que ella despidió al gerente de Logística (aún sin reemplazo) de un programa donde justamente la logística es el principal eje y garantía de seguridad y eficiencia. Hay también desilusión de quienes –como esta columnista– la creían una mujer solidaria, comprometida de hecho y no de palabra con los más necesitados. Pero quizá hayan sido demasiados años en la oposición y le quedó la mala costumbre de culpar, señalar, responsabilizar. Hasta representantes del gobierno del presidente Humala, como José León, salieron al frente para decir: “No se puede limpiar el desatino culpando cosas del pasado”. Claro que no faltó la desinteligencia de oficialistas como Roberto Angulo, quien muy suelto de huesos preguntó: “¿Por qué se rasgan tanto las vestiduras por la muerte de solo tres niños?”, recordando que anualmente mueren más por la ola de frío. ¿No será porque el Estado no reparte la ola dr frío y más bien ha venido desarrollando estrategias –de vacunación y capacitación de padres– que redujeron en gran número esas muertes? Otro de ese mismo pelaje dijo que se habían envenenado los alimentos para culpar al gobierno. Sin prueba alguna, por supuesto.

Para la izquierda criolla, los culpables de todos los males, habidos y por haber, son siempre los otros, los ‘poderosos’, el sistema. Hoy que son poder y no gritería callejera, Aída García Naranjo demuestra que no está a la altura de la responsabilidad. Ella solita generó su cargamontón al politizar el tema para aferrarse a la cartera y dirigir su coro de amigos para repetir: “Se quiere la cabeza de la ministra” y “Quieren mochar a Mocha”, cuando solo se esperaba algo de humildad y el mea culpa que exigen a todos. Todos los que no son “ellos”, claro está.

Paulo Freire, el notable educador brasileño, escribió: “La solidaridad social y política que necesitamos para construir una sociedad menos fea y menos agresiva, en la cual podamos ser más nosotros mismos, tiene una práctica de real importancia en la formación democrática”. Esa “sociedad menos fea” pasa, pues, por aceptar las responsabilidades individuales.

¿Qué espera la ministra para irse y no seguir dañando al gobierno del presidente Ollanta Humala, que goza de saludable aprobación y genera positivas expectativas? Tampoco le importa eso, porque ¿la oposición va por dentro?


El Comercio, 08 de octubre de 2011

Réquiem por Walter



Walter Oyarce no tenía por qué morir. Fue asesinado pocos días antes de cumplir 24 años. Era un muchacho sano, pero ocurre que a veces la enfermedad está afuera y mata. Walter Oyarce no tenía por qué morir el último sábado, tras el clásico U-Alianza en el estadio Monumental, pero un grupo de barristas de Universitario se ensañó contra él, que era hincha del Alianza. Lo empujaron desde una altura de unos ocho metros, sabrá el demonio qué llevó a David Sánchez-Manrique, a José Luis Roque Alejos (‘Cholo Payet’) y a sus amigos a perpetrar semejante atrocidad.

¿Estaban drogados o borrachos? Sí. ¿Eso es un atenuante para la barbarie? Lamentablemente sí, porque nuestra legislación, como tantas otras cosas de por acá, está mal. En otras naciones, eso sería más bien un agravante, como el manejar bajo efectos del alcohol, por ejemplo. Y por aquí cometer delitos bajo el influjo de sustancias embrutecedoras, como las drogas, debiera empezar a serlo.

Es difícil entender que un grupo de jóvenes de nuestra especie, arrastrados por la ira, haya sido capaz de una atrocidad como la del Monumental o de las barbaridades que a diario leemos en los periódicos y padecemos en los noticieros.

Cuando la ira impera, nada bueno puede esperarse. Es una fuerza brutal que muchos no saben o no quieren controlar. Y en nuestro país, lamentablemente, son muchos los que albergan esa baja pasión, no la manejan y más bien la retroalimentan hasta apagar cualquier vestigio de luz, lucidez o razón, al punto de anular aquello que nos diferencia de las bestias.

En las familias, en los colegios, en la política, en el trabajo, en las calles, la ira se apodera de todas las situaciones. Los insultos entre conductores en el insoportable tráfico capitalino son usuales, los golpes entre grupos de niños en los colegios han tomado ya dimensiones epidémicas, la mano se alza antes para dar un sopapo que para acariciar. ¿Qué pasa?

Pasa que nos rodea la estética de la violencia, que se aplaude la agresividad, que es más “hombre” quien le da un puñetazo al adversario antes de buscar la solución con la palabra. Pasa que vivimos en la época del desprecio a lo sagrado, de la desvalorización de la vida humana. Pasa que los padres golpean a sus hijos, que los hijos golpean a sus hermanos, y que entre compañeros se agarran a patadas y a patadas agarran los hombres también a sus mujeres. Y el tren de la ira sigue su marcha.

El filósofo, político y pensador romano Séneca escribió sobre la ira: “Verás los asesinatos, envenenamientos, las mutuas acusaciones de cómplices, la desolación de ciudades, las ruinas de naciones enteras, las cabezas de sus jefes vendidas al mejor postor, las antorchas incendiarias aplicadas a las casas, las llamas franqueando los recintos amurallados y en vastas extensiones de país brillando las hogueras enemigas. Considera aquellas insignes ciudades cuyo asiento apenas se reconoce hoy: la ira las destruyó; contempla esas inmensas soledades deshabitadas; la ira formó esos desiertos”.

Walter no debió morir ese día, pero quizá su tragedia sirva para que quienes tienen hijos se preo-cupen de formar ciudadanos de bien y no ese tipo de chusma que enlutó a la familia Oyarce y avergüenza e indigna a todo un país.


El Comercio, 01 de octubre de 2011

martes, septiembre 27, 2011

¿Los niños envenenados en Cajamarca, no tienen derechos?

“Una madre de familia ha colocado los alimentos en un balde que contenía residuos de productos químicos o pesticidas”, dijo Aída ‘Mocha’ García Naranjo sin tartamudear. La ministra de la Mujer y Desarrollo Social lanzó su sentencia sin pruebas y sin una investigación en curso que, por lo menos, diera ciertos indicios sobre lo que sostuvo con tanta seguridad y que hoy se sabe mentira. Sacó, así, alegremente el cuerpo y se fue a bailar con el ‘Puma’ Carranza. No pareció demasiado afectada por la muerte de tres niños ni el envenenamiento de más de cincuenta otros pequeños, tras ingerir alimentos distribuidos por el Programa Nacional de Alimentos (Pronaa).

El envenenamiento masivo ocurrió en el caserío Redondo, distrito de Cachachi, Cajamarca. La inexplicable conducta de la ministra –que ahora pide perdón por su insensible baile mientras las madres lloraban a sus hijos– ocurrió en Lima, centro del poder y donde el poder parece generar un efecto perverso en ciertos sectores que acceden a él tardíamente. El triste episodio ha servido para que los y las peruanas constatemos, una vez más, la doble vara moral utilizada por la izquierda criolla. ¿Dónde están las organizaciones de derechos humanos pidiendo la cabeza de una ministra que notoriamente ha tratado de eludir su responsabilidad y no ha tenido empacho en extender el dedo acusador para señalar al grupo de mujeres rurales que recibieron la ayuda alimentaria, confiando en su calidad y salubridad? ¿Los niños envenenados no tienen, acaso, derechos? ¿O es que la consigna es no hacer olas cuando de ‘camaradas’ se trata?

Si la ministra de la Mujer fuera, por ejemplo, una fujimorista como Luisa María Cuculiza o una aprista histórica como Meche Cabanillas, ya estaría en marcha una operación coordinada desde las ONG, solventada con dinero extranjero, para triturar mediáticamente a través de diversos voceros a la ministra. Por las calles andarían jóvenes ilusos portando cartelones y gritando con ligereza “a-s-e-s-i-n-a”, mientras esa particular especie de peruanos llamada “los abajo firmantes” (nótese que siempre son las mismas ‘personalidades’) circularía por calles, plazuelas, y por todos los medios, algún pronunciamiento culpando al Estado, al sistema, al presidente, al libre mercado, a lo que sea, y exigiendo con indignación que rueden las cabezas. Todas las cabezas.

Con ‘Mocha’ no ha pasado nada de eso porque la izquierda local se cree impune. Por demasiado tiempo se ha permitido a sus representantes ser jueces, parte, acusadores y verdugos de todos aquellos peruanos que no comparten su pensamiento único y trasnochado. Los culpables son siempre otros, jamás ellos. Y esto nos debe preocupar especialmente ahora que son gobierno y no simple oposición.

La ministra García Naranjo debería exigirse lo que exige a otros: coherencia e integridad. Quienes la conocen deben haber quedado tan perplejas –como esta columnista– con su falta de solidaridad ante el dolor de las familias que perdieron a sus hijos o los ven hoy padecer las secuelas del envenenamiento. Ha sorprendido ingratamente su inmediata reacción para salvar su espacio, su puesto, su silla, su cargo, su ego. ¡Vaya usted a saber!


El Comercio, 24 de setiembre de 2011

Un congresista oficialista y su oro

¿Qué hace un representante del partido de gobierno defendiendo los intereses de quienes deforestan miles de hectáreas de la Amazonía Peruana y contaminan ríos, peces y suelos? ¿Cómo puede integrar la Comisión de Energía y Minas del Congreso, teniendo intereses en el sector y cuando los extractores ilegales sostienen que le pagan un cupo mensual de cinco kilos del preciado metal para hacer de las suyas? Es más… ¿Quién y por qué lo reclutó para que postulara al Congreso?

Eulogio Amado Romero Rodríguez –que se ha ganado por demérito propio la chapa de ‘comeoro’– es una incógnita. Su biografía es, por decir lo menos, curiosa para no usar la palabra sospechosa. Nació en La Libertad, pero es representante de Madre de Dios, donde vive hace décadas, según dijo en un programa radial. Siguiendo su dicho, vino a Lima para estudiar Derecho y Ciencias Políticas y sin concluir los estudios universitarios partió a la selva de Madre de Dios para convertirse en recolector de castañas y luego en minero. Nada de esto, por supuesto, coincide con su ficha del Jurado Nacional de Elecciones, JNE.

El congresista Romero es propietario de varias concesiones mineras en una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta, y donde ya desde los noventa la sangre del 78% de las personas analizadas presentaba hasta 500% más del mercurio tolerable, según los estándares de la Organización Mundial de la Salud, OMS. Por sus declaraciones, la integridad de las personas y del medio ambiente no son asuntos que le quiten el sueño.

El jueves, en esta misma página, el biólogo Ernesto Ráez Luna –experto de la Universidad Cayetano Heredia– escribió con acierto que la minería ilegal no es un mero problema ambiental sino un problema de Estado que debe enfrentarse como tal.

Partiendo de esas reflexiones podemos afirmar, sin caer en la exageración, que la extracción ilegal de oro no es solo un problema de Estado sino también global.

Esa actividad destruye impunemente el corazón de una zona que concentra gran parte de la biodiversidad del planeta. Amenaza, además, el Parque Nacional del Manu considerado por la Organización de las Naciones Unidas, ONU, el más importante del mundo justamente por su diversidad. Para la Unesco, el Manu es: “Zona núcleo de la Reserva Mundial de la Biosfera” y “Patrimonio Natural de la Humanidad”. Así, toda acción que atente contra ese trozo de Amazonía es un asunto de implicancias globales.

A la devastación ecológica generada por la minería ilegal en Madre de Dios, hay que sumar –como refirió Ráez Luna– la vulneración de derechos humanos en la zona y la ausencia del Estado. Esa ausencia fomenta el peligroso desconocimiento del destino del dinero generado que podría estar sirviendo para sobornar autoridades o financiar bandas criminales y hasta terroristas.

En su nota, Ráez mencionó la necesidad de certificar el oro, de conocer el origen del metal y avanzar el concepto de “oro verde” (metal procedente de operaciones ceñidas a las normas vigentes). Vale la pena recordar, entonces, el Esquema de Proceso de Certificación Kimberley (KPCS, por sus siglas en inglés). El sistema de certificación data del 2002 y fue diseñado para evitar que los llamados “diamantes de sangre o conflictivos” (extraídos ilegalmente en diversos países de África para financiar guerras y guerrillas) entren a los mercados. El KPCS permite al comprador saber que no está financiando guerras ni violaciones de los derechos humanos.

¿Podría darse algo similar para el oro en el Perú? ¡Claro! Pero para eso el congresista liberteño representante de Madre de Dios tendría que demostrar que nada lo ata a los ilegales y promover acciones para poner orden e institucionalizar a las autoridades económicas, ambientales, tributarias y judiciales. Es decir recuperar esta tierra de nadie… ¿O imperio de él?

El Comercio, 17 de setiembre de 2011

La hoja que amenaza la gastronomía




“Necesitamos fortalecer el agro para que los mismos agricultores no vean en la siembra de hoja de coca una actividad más rentable que sembrar papas”, dijo el presidente Ollanta Humala en la inauguración de la feria gastronómica Mistura. Frases apropiadas para un auditorio de cocineros y de campesinos que este año exhiben –para orgullo de todos– la diversidad frutal del Perú. El presidente, sin embargo, calló que su gobierno reducirá en 9,5% el presupuesto del sector agricultura para el 2012. ¿Qué estrategia para “fortalecer el agro” empieza debilitando su presupuesto?

Para el 2011, el Ministerio de Agricultura cuenta con 1.027 millones de soles, asignados por el pasado gobierno, pero para el año venidero el sector Agricultura recibirá apenas 930 millones (según proyecto del presupuesto humalista). El dato lo reveló Reynaldo Trinidad, experto en temas agrícolas y director de la revista “Agronoticias”, en el diario gobiernista “La Primera”. Trinidad informó, además, que hasta el 85% del presupuesto se va en el pago de planillas y otros gastos. Así, al presidente Humala le faltó informar que para “fortalecer el agro” solo se contará con 139,5 millones de soles.

¡Brillante!, como gusta decir el abogado Ricardo Soberón, articulador en nuestro país de la agenda narcolegalizadora del especulador y minero George Soros (vía su ONG Centro de Investigación de Drogas y Derechos Humanos). Paradójicamente, Soberón –los narcos son “empresarios liberales”, dice–, es jefe de la Comisión para el Desarrollo y Vida sin Drogas, Devida, y propone hacer pausas en la erradicación de los cultivos ilegales de coca. ¿Para que retoñen, será?

Los cocales, desde toda óptica, son incompatibles con el sano cultivo de nuestros alimentos. Las plantaciones de la hoja sagrada de los incas son enemigas naturales de la gastronomía: compiten por los suelos y recursos requeridos por la agricultura, fuente de las materias primas que necesitan los cocineros para crear sus platos. Los cocales –por el uso intensivo de pesticidas y herbicidas– contaminan los acuíferos y los ríos, alteran los ecosistemas y ciclos ecológicos, degradan los suelos, la biodiversidad y la salud (según Cedro, el 72,9% de los cocaleros del Huallaga considera que el cultivo y producción de drogas afectan su salud). Tanto como el 90% de la producción de la hoja abastece a los narcos.

La selva alta, donde proliferan los cocales que Soberón prefiere no erradicar, es una de las áreas de producción agropecuaria tropical mejor aprovechada de nuestro país. Sus valles se destinan al cultivo del café, cacao, té, palma aceitera, entre otras y es una zona de gran producción frutícola. Mientras el presidente Humala dice: “Necesitamos fortalecer el agro”, Soberón parece querer fortalecer el agro, pero de la coca. Legales o ilegales, los sembríos contaminan y el jefe de Devida debería ocuparse de trabajar con los cocaleros legales para certificar una hoja orgánica, en vez de pretender meterlos en el mismo saco de los que abastecen al narcotráfico.

En Mistura el presidente Ollanta Humala pudo comprometerse a defender, apoyar y promover a los pequeños agricultores –campesinos e indígenas–, productores de aquello que comemos. Pudo reflexionar sobre el rol de depositarios y guardianes de conocimientos y semillas milenarias, que dignifican y consolidan la identidad de un país tan diverso como sus agroespecies nativas, base de nuestra culinaria. Estos cultivadores de alimentos deberían ser el centro del debate, pero como vivimos en el mundo al revés, las ‘estrellas’ son los cocaleros ilegales. Así lo dicta la agenda personal del señor Soberón, jefe de Devida, donde las ‘papas’ del presidente Humala no tienen ni tendrán cabida.










El Comercio, 10 de setiembre de 2011

Cocaína y pérdida de biodiversidad



Hace más de cinco mil años el hombre andino ya chacchaba coca, usaba la hoja para curar ciertos males, adivinar el futuro y ofrendarla a sus muertos. Hoy en el siglo XXI la hoja –procesada para cocaína– es un problema moral y ecológico. Cada gramo de cocaína producido en nuestra Amazonía genera cerca de 650 kilos de basura y contamina cerca de doscientos litros de agua. Miles de hectáreas han sido deforestadas –con la consecuente pérdida de biodiversidad– para cultivar la “hoja sagrada de los incas” y en otras tantas hectáreas las pozas de maceración y laboratorios, contaminan suelos y fuentes de agua.

Este tema no le quitará el sueño al flamante viceministro del Ambiente, el ‘cocólogo’ (para todo hay especialidad) Hugo Cabieses, un activo narcolegalizador. “Yo no estoy de acuerdo con el tipo de campañas que dicen ‘A la droga dile no’, pues solo incrementan el número de usuarios”, dijo en entrevista con “Perú.21”, en febrero del 2006. Ya en el 2003 en el boletín “NarcoNews”, nuestro flamante viceministro de Ambiente era presentado como uno de los impulsores de la legalización de drogas en el Perú y acusaba al Gobierno de Estados Unidos de impedir un debate sobre el tema. El señor está enfocado en algo que nada tiene que ver con proteger nuestra selva de la expansión cocalera.

Sumemos a este inexplicable viceministro del Ambiente la súbita suspensión de la erradicación de cocales en la Amazonía decidida por el gobierno y el nombramiento de Ricardo Soberón –un defensor de cocales, cocaleros y promotor de la legalización– como cabeza de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas, Devida (vaya chiste cruel), para comprender que no queda mucho lugar para la esperanza.

El panorama se pinta complicado como para que se tomen en cuenta los estragos ecológicos generados por la lacra de la producción o se prioricen el apoyo a la agricultura, la revalorización de los cultivos nativos y la sustitución para reducir el ámbito de la hoja. El señor presidente Ollanta Humala prometió el 28 de julio “peruanizar” (?) la lucha contra las drogas. Da la impresión, sin embargo, de que se ha empezado a imponer la agenda del especulador financiero y narcopromotor George Soros, mecenas de varias ONG locales y claro, cómo no, de proyectos a los que han estado vinculados Cabieses y Soberón. Pero pasemos a la pureza robada por la cocaína en los ecosistemas donde la producen.

Tumbar o quemar bosques para sembrar arbustos de coca dispara, a mediano plazo, un proceso de desertización que se traduce en afloramiento del subsuelo selvático, de la llamada “roca madre”, cuya reconversión en tierra apta para la agricultura puede tardar cerca de dos siglos.

En las últimas décadas han sido las mujeres rurales, campesinas e indígenas –por supuesto que no la nacionalista Nancy Obregón– las que han revelado cómo la funesta actividad destruye el ambiente y afecta la salud.

Los ríos de las zonas cocaleras están contaminados por químicos que van desde el kerosene hasta la acetona pasando por el cloro y el ácido sulfúrico entre otros, sin dejar de lado miles de toneladas de cal viva. Cientos de kilos de papel higiénico –utilizado como filtrante– pueden verse flotar en los cursos de agua. La basura de la droga degrada el ambiente y afecta a la población: recoger agua del río, bañarse o lavar la ropa pueden generar intoxicaciones y llagas en la piel. Cada vez, además, hay menos peces para alimentarse, menos aves silvestres.

Ecosistemas de gran valor se pierden así por el delito de unos, el vicio de otros y la dejadez e intereses subalternos de algunas autoridades. ¡A la droga dile no!, porque destruye tu vida y hábitats de alta biodiversidad en nuestra Amazonía, aunque eso le valga un rábano al viceministro del Ambiente, gran experto para el boletín “NarcoNews”.






El Comercio, 20 de agosto de 2011

La ciudad como zona de miedo



“La ciudad no tiene tamaño tiene grandeza”, decía Marco Tulio Cicerón (106 a.C. 43 a.C.). Si así fuera, la Lima de hoy es menos que un piojo, un ácaro, vamos, una microscópica bacteria que aflige, causa dolor y espanta. La violencia, la desidia y la corrupción han convertido a la capital del Perú en una zona de miedo. El tema no es nuevo: sobre la inseguridad ciudadana han corrido ríos de tinta y no han faltado los opinantes de todo pelaje sin haberse alcanzado solución, ni siquiera la luz de una tímida luciérnaga al final del túnel.

Dos episodios recientes siguen generando titulares y nos han mostrado con crudeza dónde y en qué precariedad estamos sobreviviendo. En menos de una semana un prontuariado criminal de nombre Juver Vargas Crespo (que hasta donde se sabe debiera estar purgando cárcel) encabezó el grupo de hampones que le disparó a una niña de 9 años, Ariana, hija del congresista Renzo Reggiardo; y un subnormal al volante llamado Weimer Huamán Sánchez dejó en coma a Ivo Dutra, joven reportero gráfico del semanario “Hildebrandt en sus trece”, quien murió anoche.

En ambos casos, detrás hay autoridades que avergüenzan y cuyos pergaminos morales –y cuentas bancarias– merecen ser investigados por el trato condescendiente brindado a estas amenazas públicas. En el caso del sujeto que atacó a la pequeña Ariana, está fichado por hurto, tráfico de drogas, microcomercialización y asociación ilícita para delinquir; en el 2006 fue condenado a prisión efectiva por robo agravado. ¿Quién aplicó los beneficios penitenciarios que le permitieron a esa amenaza andar libre para poner en jaque la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos?

Es un hecho que a diario criminales avezados –liberados inexplicablemente– toman por asalto las calles, asesinan impunemente, disparan contra otros niños y niñas como Ariana, quien gracias a Dios hoy ya está recuperada. Ariana encarna lo que se padece en Lima. Otro tanto ocurrió con el caso de Ivo Dutra, donde no se produjo el milagro esperado. Cada día, es cierto, en los diferentes barrios de esta tres veces coronada villa, decenas de familias pierden trágicamente a uno de los suyos a manos de desequilibrados mentales, seres violentos y agresivos cuya arma mortal es el vehículo que conducen. Tal como Weimer Huamán Sánchez que cruzándose una luz roja arrolló al reportero Dutra. Se esperaría que el Huamán este estuviere procesado, inhabilitado, detenido. Soñemos, estamos en Lima, Perú, así que el chofer de marras –de transportes Orión–fue prontamente liberado por el fiscal provincial adjunto Víctor Ríos Candio, mientras que la fiscal Ana María Linares Zamora se negó a recibir el atestado sin ninguna explicación, según denuncia el semanario del periodista César Hildebrandt. ¿No valdría la pena, aunque sea por curiosidad, levantar el secreto bancario de este par, analizar sus transacciones financieras y sus propiedades?

La ciudad, es cierto, es el reflejo de sus habitantes, pero mientras unos tratan –tratamos– de construir ciudadanía, ser buenos vecinos, crecer moral y espiritualmente para contribuir con esa “grandeza” de la ciudad, de la que nos hablaba Cicerón –jurista, político, filósofo, escritor y orador romano– tenemos que convivir no solo con hampones sino con autoridades bastante proclives a que estos anden libres.

En el siglo X el filósofo musulmán Al Farabi definió la Ciudad Ideal como una sociedad ordenada en la que todos sus habitantes se ayudan para obtener la felicidad. En Lima más bien parece que las autoridades judiciales tratan de desordenar y fomentar no solo nuestra infelicidad sino nuestra intranquilidad. Al Farabi sostenía que la función era primordialmente educativa (tanto intelectual, espiritual como emocionalmente). Si pasara por Lima, difícilmente le reconocería la cualidad de ciudad.






El Comercio, 13 de agosto de 2011

jueves, agosto 11, 2011

Los transgénicos no son la solución

El Perú podría convertirse pronto en territorio libre de transgénicos. Dos nuevas y calificadas voces se han sumado al coro de peruanos preocupados por los efectos que podría tener el ingreso de esos cultivos sobre nuestros ecosistemas, la biodiversidad y la salud de la población: el doctor Ricardo Giesecke y el ingeniero Miguel Caillaux, físico el uno, ganadero el otro y ambos acertadamente nombrados por el presidente Humala como sus ministros. Giesecke en la cartera del Ambiente y Caillaux en la de Agricultura se han manifestado a favor de la moratoria que impide el ingreso de semillas genéticamente modificadas con fines agrícolas, por diez años. Esto es una buena noticia.
No se exagera ni atemoriza en vano al decir que el polen de esos cultivos ‘Frankenstein’ contaminará a diversas especies de flora silvestre y domesticada. Los agentes polinizadores –abejas, aves, mariposas– hacen lo suyo y también el viento. Muestra del poder dispersor del viento es que en el suelo de la Amazonía se ha identificado arena del desierto del Sahara, en África, arena que ‘vuela’ y cruza el Atlántico impulsada por el viento.
Esto, claro, le interesa poco menos que un rábano a los lobbies de los emporios que han desarrollado transgénicos en sus laboratorios. Un argumento utilizado para sensibilizar a su favor es que tales cultivos solucionarían el hambre. Así tratan de generar sentimientos de culpa y erigir en villanos a quienes proponen (proponemos) que la seguridad alimentaria se base en una agricultura diversificada, en productos locales, en una cadena de grandes y pequeños agricultores orgánicos, en la conservación de la biodiversidad y en una distribución adecuada de los alimentos. Vale la pena recordar que en el 2008, de la noche a la mañana, los precios de los alimentos se dispararon y se desencadenó una hambruna, pero ese mismo año la producción agrícola fue suficiente para que cada habitante accediera a 2.700 calorías diarias. El problema no es, pues, el rendimiento, sino el acceso y la distribución. En el Perú, toneladas de frutas y otros productos alimenticios terminan pudriéndose a falta de caminos, una adecuada cadena logística de transporte o centros de procesamiento en los sitios de origen. Para mantener los precios se ha llegado al extremo de quemar toneladas de pollo o verter el exceso de producción lechera en los ríos. El hambre no es, pues, resultado de la falta de alimentos, porque persiste hasta cuando hay excedentes. Amartya Sen ganó su Nobel de Economía demostrándolo: las hambrunas ocurren aunque haya comida, porque la gente no puede comprarla. La realidad descrita por Sen no la cambiarán los transgénicos.
Brasil, por ejemplo, un país que viene erradicando velozmente el hambre, no se apoya en la soya transgénica por la que ha deforestado buena parte de su selva. Recurre en cambio a los pequeños agricultores para su exitoso programa escolar de nutrición: al menos 30% de esos alimentos deben ser adquiridos de los campesinos más pobres, cuya producción difícilmente llega a algún mercado. El lulista Fome Zero tan aclamado no se diseñó pensando en los grandes campos de transgénicos sino en los pequeños parceleros que cultivan productos locales y conservan la agrodiversidad.
Una de cada siete personas en el mundo –algo más de mil millones– pasa hambre y cada diez segundos un niño o niña muere por este flagelo (más que todas las muertes sumadas por sida, TBC y malaria). Es un acto civilizador garantizar el acceso a la comida, esa garantía solo nos la dará la biodiversidad. Cary Fowler es el gran defensor de ella. Un gringo lindo y loco que impulsó la creación bajo la nieve del círculo ártico noruego de la bóveda que guarda el mayor tesoro de la humanidad: semillas de los principales cultivos comestibles. Él está convencido de que solo la biodiversidad salvará al planeta en caso de una hambruna global.
Hace cerca de cuatro décadas, el académico Jack Carlan explicó que la diversidad de los cultivos era el “recurso genético que se interpone entre nosotros y la hambruna catastrófica a un grado que no podemos imaginar”. En la biodiversidad, pues, está la seguridad alimentaria mientras que los cultivos transgénicos (genéticamente exactos y por ello más vulnerables) el potencial de un desastre ambiental y social, sin precedentes. Como dice el príncipe Carlos de Inglaterra, “no cuenten conmigo para eso”.



El Comercio, 06 de agosto de 2011

Lo verde en los próximos cinco años



Considera necesaria la moratoria –no ingreso al país– de los cultivos transgénicos por los próximos diez años. Apuesta por el uso del gas para desalinizar el agua marina y asegurar un insumo esencial para la vida y el crecimiento de la agroexportación, sin tropiezos, en el escenario de incertidumbre climática que se vive globalmente. Cree en el valor del bosque en pie y en los múltiples servicios ambientales que brinda. Conoce las herramientas y programas internacionales para que un árbol, en que anidan las aves y cuyas hojas fijan el gas invernadero dióxido de carbono (CO2), genere tanto o más dinero que uno convertido en tablón, al mismo tiempo sabe que en un país con tanta riqueza forestal hay que desarrollar industrias conexas. Confía en que podrá encauzar la minería informal para evitar la degradación ambiental y que con tecnología apropiada el millón de familias que dependen de esta actividad podrá trabajar sin destruir ni contaminar, en áreas donde a las grandes mineras no les resulta atractivo invertir. Es un convencido de que el Ministerio del Ambiente debe tener más autoridad y ser transversal, pues le parece inoportuno –como al resto de peruanos preocupados por la conservación– que sean los mismos ministerios que promueven una determinada actividad los que aprueben los estudios de impacto ambiental, EIA. Apuesta por la promulgación de una ley obligatoria de consulta para evitar mayores conflictos socioambientales.
¿Quién es este personaje decidido a pintar de verde nuestro futuro? El doctor Ricardo Giesecke Sara-Lafosse, físico de la Universidad Nacional de Ingeniería, UNI, con un amplio currículo en el sector público. Ha sido, entre otros, director general de la Oficina de Planeamiento, Presupuesto, Estadística e Informática del Ministerio de Energía y Minas durante el gobierno de Alejandro Toledo; jefe de la Unidad de Cambio Climático del Conam en el gobierno de Alan García; viceministro de Energía; director y gerente general de Petro-Perú, director ejecutivo de Provías-Nacional; presidente del Consejo Directivo del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria, Pronaa, y más. Así que al caballero le sobra experiencia en temas de gestión y conoce a fondo los temas energéticos, de infraestructura de caminos y de asuntos climáticos, lo que abarca estudio del deshielo de glaciares, proyecciones sobre la disponibilidad de agua, conservación de bosques, entre otros asuntos verdes.
En la última campaña electoral Giesecke fue vocero “ecológico” de Gana-Perú (el hoy partido de gobierno) y, por suerte, el presidente Humala ha tenido el tino, la lucidez, la epifanía, de hacerlo su ministro del Ambiente. Ahora, esperemos que le haga caso. Si logra convencer al flamante presidente de que se ponga en práctica lo que sabe, conoce y predica, el científico logrará sentar, por fin, las bases de las que depende el desarrollo sostenible. El doctor Giesecke dijo –en una entrevista radial con el también físico Modesto Montoya– tener “el corazoncito a la izquierda”. ¿Importa eso? ¡No! Como no debería importar tenerlo al centro, a la derecha o en cualquier otro lado, si lo que se va a hacer es favorable para el destino del país. Dijo también “todos somos un poquito antisistema en lo que a ciencia y tecnología respecta”. ¿Y cómo no serlo, verdad, si en el Perú ya desde hace mucho esas palabras han sido olvidadas por políticos de todas las tiendas? ¿O alguien recuerda a algún legislador en huelga de hambre o encadenado a las rejas del Congreso por la falta de apoyo al desarrollo científico-tecnológico o, por lo menos, hablando del tema mientras comen pollos, matan perros o les lavan los pies? Aquí hay otro punto a favor del nuevo ministro: será –acuérdense– un avispón verde zumbando en los consejos de ministros para impulsar este tema, tan vital y tan postergado desde hace ya demasiado. “Ecológico”, conocedor y promotor de la ciencia amigable con el medio ambiente, amén de comprobada y certificadamente honesto.
¿Qué más podía pedirse? Parece que se vienen buenos tiempos en lo que a la cuestión ambiental se refiere. ¡Al fin!

La hoja de ruta que necesitamos

Parece que en el Perú requerimos una globalización interna, un tratado de libre comercio con nosotros mismos, una visión compartida como la que tenemos con los socios extranjeros. Es un hecho que Lima se comunica mejor con la gente de Peru, Nebraska –y hasta parece que les simpatizamos– que con los comuneros de Bagua o de Juliaca. Si algo campea por esta tierra es la incomunicación y la falta de un proyecto conjunto.
En su visita del jueves a El Comercio el saliente presidente Alan García recordó que en los últimos ocho años el Perú, porcentualmente, ha crecido económicamente más que Brasil y que Chile; y no solo esto, después de Uruguay, somos el segundo país en Latinoamérica con la menor brecha social. A la luz de estos alentadores datos, ¿cómo entender los múltiples conflictos sociales y ambientales? Ocurre que medimos muy bien los números del crecimiento y muy mal los de la degradación ambiental y la desconfianza, generadas por los grandes proyectos que sustentan ese crecimiento. Algo definitivamente marcha mal.
El libro “El desarrollo sostenible: una visión de futuro”, cuyos autores son el ingeniero Jorge Lescano Sandoval y la doctora Lucía Valdez Sena, personajes de reconocida talla intelectual y moral, nos muestra que tenemos a mano las herramientas para revertir esta situación. Se trata de un valioso aporte de la Universidad Nacional Federico Villarreal, presentado ayer, en el que ambos, nadando tercamente a contracorriente, persisten en la difusión de los conceptos de desarrollo sostenible y su implementación en nuestro medio.
El libro debería ser de lectura obligada para las autoridades y empresarios, a ver si de una vez comprenden de qué se trata esto. Lescano y Valdez reúnen información relevante, de modo resumido, ordenado y comprensible en imprescindible texto de consulta. Esta es la hoja de ruta que el Perú requiere.
El desarrollo sostenible –explican los autores– se apoya sobre pilares fundamentales como la solidaridad intrageneracional, las necesidades esenciales de los más pobres y las limitaciones que impone el ambiente para satisfacer las urgencias presentes y futuras. Sin entenderlo, ¿dónde terminaremos? El doctor Edwin Vegas Gallo, rector de la Universidad Villarreal, expresa en la presentación que el libro es una “contribución para el sector público, privado y la sociedad civil en el desarrollo sostenible del Perú”. Y el master en ciencias Dagoberto Sánchez Mantilla, también vinculado con el rectorado de dicha universidad, afirma que “existe una confusión generalizada entre lo que es el ambiente y el desarrollo sostenible, impidiendo que existan políticas y estrategias a favor del desarrollo sostenible”. Esto es cierto, tan cierto como que los primeros “confundidos” son las autoridades. ¡Socorro! Los encargados de gobernarnos, de dar las nuevas leyes, de señalar el camino que seguirá el Perú no tienen idea sobre el tema.
El desarrollo sostenible –lean bien, autoridades, por favor– propone integrar: desarrollo social, economía y protección ambiental. Así de simple. Tres factores íntimamente ligados que terminan siendo uno. Sus metas son: erradicación de la pobreza, paz, estabilidad, respeto por los derechos humanos, las libertades y la diversidad cultural, como lo recuerdan Lescano y Valdez. ¿Alguien puede estar en desacuerdo? Probablemente una gavilla de orates.
Theodore Roszak, director del Instituto de Ecopsicología de la Universidad de California, en Hayward, escribió “La Naturaleza de la Cordura”. En ese artículo califica de “locura” la degradación ambiental que padecen nuestros ecosistemas. “Infligir daños irreversibles a la biosfera podría parecer la forma más obvia de esta locura. Pero cuando revisamos la literatura psiquiátrica del mundo occidental moderno, no encontramos ninguna categoría semejante a locura ecológica”, escribió. Aunque no esté catalogada, ese tipo de enfermedad mental, parece común y muy contagiosa entre las altas esferas del poder (y con las leyes antinatura que evacúan nuestros queridos congresistas, sin importar del otorongo el pelaje), diríase que el Palacio Legislativo es el manicomio más bonito del país.
Esperemos que los “eco-sociópatas” con poder de decisión, le den una mirada a “El desarrollo sostenible: una visión de futuro”. Con suerte nuestros gobernantes recuperarán la cordura verde y, por fin, avanzaremos sin arrollar, es decir des-arrollaremos.


El Comercio, 16 de julio de 2011

¿Cebiche en Puno?

“Lima está más alejada del Perú que Londres, si bien en ninguna parte de América se peca por exceso de patriotismo, no conozco lugar en que este sentimiento sea más apagado”, advertía el barón Alexander von Humboldt en carta de 1803.
Estas frases cobran especial vigencia ahora que Puno arde y el Ejecutivo tiene a bien decretar el 28 de junio como Día del Cebiche. Mientras el descontrol y la violencia imperan en varios puntos del departamento altiplánico, cobrando invalorables vidas y a Puno no llega turista alguno, el Ministerio de la Producción se dedica a declarar el cebiche como plato de bandera.
Lo que se espera del Poder Ejecutivo es una acción para recuperar el orden y resolver un conflicto que ya parió varios otros, y con nuevos protagonistas, gracias a la inexplicable inacción del gobierno del doctor Alan García Pérez a lo largo de 42 días.
Puno, es bueno recordarlo, es la segunda región con la mayor cantidad de hectáreas concesionadas. Para tener una idea: las concesiones mineras pasaron de 433.321 hectáreas en el año 2002 a 1’643.746 en el 2010. Es decir un crecimiento de 279%. ¿Alguien en su sano juicio podía pensar que esto no iba generar problemas, antes que después?
La población aimara y quechua está siendo constantemente desinformada por azuzadores profesionales. Lógico resulta que los pobladores perciban la proliferación de concesiones como una potencial amenaza ambiental. La mayor parte de las actuales exploraciones mineras puneñas está vinculada al uranio. Se padece una creciente y contaminadora minería informal (motivo de una de las protestas) y, además, hay dos lotes petroleros ni más ni menos que en el lago Titicaca. Pese a que la Constitución prohíbe el otorgamiento de concesiones a empresas extranjeras, en un rango de 50 kilómetros de la frontera, varias empresas extranjeras tienen concesiones en dichas zonas.
Tan importantes decisiones son adoptadas en Lima por personas que –las más de las veces– desconocen los sitios, sobre mapas desactualizados y sin respetar la vocación de las tierras y su relación con las poblaciones. Vamos, y tomar una decisión que compete a Puno en la capital sabiendo –como bien decía Von Humboldt– que “Lima está más alejada del Perú que Londres”, no parece lo más adecuado.
Muy locuaz es nuestro actual presidente, pero su gobierno ha sido incapaz de articular una campaña de comunicación coherente que contrarreste la agitación y propaganda en la zona, y calme al inmenso grupo de pobladores que no se ha plegado a ninguna de las diferentes protestas. Un grupo que quiere y requiere seguir con sus trabajos y sus vidas, pero que se ve amenazado y asustado por un puñado de “dirigentes”.
A pocas semanas del cambio de gobierno, el saliente se ha graduado con honores de “incomunicador” profesional.
La presidenta del Consejo de Ministros, doctora Rosario Fernández, cree que con tres papelitos en la mano cuyo texto aparecerá publicado en el diario oficial “El Peruano” se acabó el lío. Esas leyes, supuestamente, responden a las preocupaciones de uno de los grupos de la población alzada. Hay más.
Lo más curioso –en esta etapa predía del cebiche– es que las autoridades hablan desde Lima y para Lima. Negocian un tema sin saber que hay grupos con otras demandas. ¿No sería oportuno realizar una sesión de Consejo de Ministros en Puno para dar señales claras a la población? ¿El “día del cebiche” es el mensaje? Decía Humboldt que en Lima “un egoísmo frío gobierna a todos y lo que no perjudica a uno no incumbe al otro”. Que le caiga bien su cebiche, doctor García.


El Comercio, 25 de junio de 2011

sábado, junio 18, 2011

Bien por Ancón, pero…¿el resto del Perú?



Ancón es hoy mucho más que el nombre de un tradicional balneario de Lima. Es más que una historia que se remonta cuatro mil años hasta tiempos precolombinos. Es más, mucho más, que un lugar donde cada verano se congregan limeños y limeñas de las más diversas clases sociales para disfrutar de la mansedumbre de sus aguas, de los deliciosos platos preparados con la pesca del día en su muelle artesanal. Es más que ese lugar quieto, de benigno clima invernal que invita al reposo, al paseo, a la observación de aves marinas y delfines, a explorar sus restos arqueológicos y deleitarse con una arquitectura que abarca todas las edades del Perú.
Ancón es hoy emblema de esa clase de batalla que se libra –a lo largo y ancho de nuestro país– contra el progreso malentendido, por lograr que las inversiones contribuyan a implementar proyectos en armonía con el ambiente y con la vocación y tradición de los lugares.
Tras un largo ¡No al puerto de Ancón!, los habitantes, veraneantes y principalmente los pescadores artesanales lograron que el Congreso de la República apruebe una ley que declara la intangibilidad de la bahía. Solo se espera la firma del presidente de la República, Alan García Pérez, para que esto sea una realidad y Ancón siga labrando su destino, sin intereses económicos desubicados interponiéndose en su devenir. La ley evitará la implementación de proyectos e infraestructura que atenten contra el medio ambiente y el espíritu del lugar (como el megapuerto que se intentaba instalar en el lado norte).
Los anconeros han dado una lección de tenacidad, de resistencia, de orden, organización y uso de la normatividad vigente para defenderse de un puerto que, a todas luces, atentaba contra la vocación natural de la zona: turística, balneario, deportes marinos, observación de aves, conservación y estudio de especies, pesca artesanal, culinaria local.
El logro de Ancón, sin embargo, debe llamarnos a reflexión sobre los cientos de comunidades donde se pretenden imponer grandes obras de infraestructura sin contar con la licencia social necesaria y sin respetar las tradiciones, costumbres y creencias del lugar. En el caso de Ancón, los pescadores artesanales, los habitantes y los veraneantes han coincidido mayoritariamente en su rechazo al puerto y han contado con el apoyo de conocidos personajes que pasan la temporada allí, como lo hicieron sus padres, sus abuelos y bisabuelos.
El ¡No al puerto! tiene de su lado a gente con acceso a los medios, con conexiones, destacados en su ámbito profesional, conocidos en la esfera pública, con capacidad de llegar a las autoridades para explicarles, para demostrarles, para hacerlos reflexionar. Todo esto ha sido, en ese sentido, un forcejeo entre iguales, pero en el resto del país los movimientos pro agrícolas, pro defensa de las fuentes y la calidad del agua, pro bosques, la relación es asimétrica, desigual. ¿Qué ocurre en el Pongo de Mainique, en las alturas de Piura, en Puno mismo? ¿Quién explica qué, a quién y cómo?
Ancón ha enseñado que las inversiones son buenas y aceptables solo cuando los instrumentos de gestión ambiental, como el ordenamiento y la vocación territoriales, son respetados. El mensaje anconero –que caló en el Congreso– es que la inversión inteligente es aquella que une y no crea discordia, que contabiliza los servicios ambientales y articula las visiones y expectativas de desarrollo locales y regionales con la nacional. Ancón es hoy una lección y es un pequeño ejemplo de lo que ocurre en otros rincones del Perú, pero que no cuentan con las mismas herramientas para hacerse entender.
Sus olas hoy liberadas y protegidas del puerto, parecen susurrar a Benedetti: “[…] es probable que nunca haya respuesta/ pero igual seguiremos preguntando/ ¿qué es por ventura el mar?/ ¿por qué fascina el mar? ¿qué significa/ ese enigma que queda/ más acá y más allá del horizonte?”.



El Comercio, 18 de junio de 2011

La agenda verde de Ollanta Humala



¿La conservación ambiental y el desarrollo sostenible son preocupación del virtual presidente Ollanta Humala Tasso? Probablemente sí, pero no se nota. Si nos guiamos por “La gran transformación” –su plan de gobierno seminal, ese de las 190 páginas que “ya no va”– diríase que los temas verdes no le van a quitar el sueño al comandante. “El plan de los primeros 100 días” es otra mala señal ambiental: el enfoque es, básicamente, avanzar en infraestructura, esto es necesario pero impostergable es también atender las cuestiones de corte verde.

¿Y ahora? Ahora, pues. Esperemos que el elegido sea lo suficientemente inteligente para pedirle ayuda a los expertos en conservación, incluidas las sabias cabezas de las comunidades rurales e indígenas y deje de lado a quienes redactaron los pocos párrafos sobre el tema en su plan de gobierno ya caduco (supuestamente). Párrafos –dicho sea de paso– que parecen arrancados del cuaderno de un alumno de primaria, poco aplicado. Para muestra un botón: “Se dictarán políticas fundamentales para hacer frente ante [sic] el cambio climático y el consecuente estrés hídrico que modifican significativamente la hidrología y los sistemas de uso de agua de los últimos siglos, considerando nuevas políticas de adaptación como la siembra-cosecha del agua en las cuencas, la del uso sostenible y no contaminante de este recurso que es un bien público escaso y no comercializable”. ¿En concreto? Nada, un enredo de visiones, estrategias y terminologías.

Ojalá que en su visita al Brasil, la presidenta Dilma Rouseff no le haya susurrado al oído temas verdes. ¡Socorro! No vaya a ser que a Humala, en su loco afán de ‘lulalizarse’, se le ocurra importar al Perú la fatídica experiencia del gobierno del Partido de los Trabajadores en materia ambiental. El ex presidente Inácio Lula da Silva ha sido la encarnación de la tesis de “el perro del hortelano” en la Amazonía brasileña. Ningún ejemplo para seguir.

Brasil se ha convertido, junto con China y la India, en una de las economías emergentes que emite mayor cantidad de gases de efecto invernadero (GEI). Estos subproductos no se derivan de una pujante y sólida industria en expansión, sino mayoritariamente de la quema de la cobertura del bosque amazónico para abrir tierra de cultivo para los ‘agronegocios’ y biocombustibles. Esto encontró un importante e irresponsable socio en el gobierno de Lula, muy generoso con el financiamiento público para tales fines y bastante relajado para medir los pasivos ambientales.

El brasileño aprobó leyes –más laxas que las peruanas– para alquilar los bosques públicos a empresas privadas y ONG. Eso se llama allá “Proyecto de gestión de bosques públicos”, quizá bien intencionado pero que al no evaluar el costo-beneficio socioambiental no puso la biodiversidad brasileña al servicio de las poblaciones de las zonas de valiosa diversidad biológica. Bajo Lula, Brasil además abrió de par en par sus puertas para la entrada de semillas transgénicas, especialmente soya, lo cual ha derivado en deforestación para cultivo y la consecuente pérdida de hábitats. Crecen los números pero…¿a qué costo?

“El producto interior bruto –dijo Robert ‘Bobby’ Kennedy en 1968– mide todo menos eso que hace que la vida valga la pena”. Y si hay algo que hace que la vida valga la pena, es poner empeño en desarrollar y crecer económicamente sin destruir el ambiente del que no solo depende el sustento físico y la salud de las futuras generaciones (una de cada diez especies de plantas de los bosques tiene propiedades anticancerígenas) sino también su derecho al gozo estético y espiritual que brinda la naturaleza en su estado más puro.

Si alguna gran transformación necesitamos es un discurso sobre el progreso socioambiental, un discurso que en se entienda el bienestar en términos de calidad y acceso a los recursos naturales, del impacto de estos sobre la vida, la salud y la paz social.

El resultado final de un buen gobierno –que es lo que esperamos que el virtual presidente Ollanta Humala consiga– es crear una vida feliz y saludable para los ciudadanos. La conservación no es obstáculo para el desarrollo, más bien es la base de un progreso sostenible en el tiempo y viable social y ambientalmente. Preocupa por ello que el virtual presidente no haya verbalizado la agenda ambiental pendiente.


El Comercio, 11 de junio de 2011

Las posibilidades de gobierno están pintadas

Un gobierno es bueno o malo. Así de simple. Ambrogio Lorenzetti, pintor italiano nacido en 1290, usó su arte para graficar esto y dejar claramente establecida la importancia del bien común, que no puede ni debe estar bajo el yugo de intereses subalternos. Lorenzetti fue contratado por las autoridades de Siena, Italia, y con sus pinceles creó en el siglo XIV dos alegorías políticas que vale la pena recordar a escasas horas de las elecciones (¡a morderse las uñas!).
Sus frescos muestran la felicidad y también la tragedia vinculadas al modo en que se ejerce el gobierno y cómo el mal gobierno fractura la relación urbano-rural, destruye el campo, sus recursos y empobrece a sus gentes, impactando dramática y negativamente sobre la vida y la alegría de todos y todas.



Lorenzetti pintó sus alegorías sobre tres de los muros de la “Sala de los Nueve”, del Palazzo Pubblico (Palacio Comunal); un edificio con forma de abanico cuya construcción arrancó en 1297 como sede del ayuntamiento. Se ubica en la Piazza del Campo, en la Toscana, y sus amplios salones lucen murales de varios artistas entre los que sobresalen los de Lorenzetti por su temática inu-sual para aquellos tiempos: estampas de la vida ciudadana, en vez de imágenes religiosas. Pintó sus frescos entre 1338 y 1340, cuando las guerras, la hambruna y la bacteria ‘Yersinia pestis’ diezmaban la población europea: alrededor de 25 millones de personas –incluido el propio artista– murieron por la llamada peste negra o peste bubónica.
En esa coyuntura, Lorenzetti, apoyado por su hermano mayor Pietro, pintó las alegorías del buen y del mal gobierno, la primera narración pictórica medieval con mensaje político.
Las alegorías del buen y el mal gobierno decoran el salón donde se reunían las principales autoridades de Siena. Plasman un ideario político-moral, mostrando la colisión entre la virtud y el vicio. Basta entrar a esa sala para que la propia composición atrape nuestra mirada y la guíe de las desgracias del mal gobierno hacia la derecha, donde se ve lo contrario: la justicia del mural del buen gobierno. Como no podía ser de otro modo, el buen gobierno está flanqueado por la paz y la justicia, debajo se aprecia a un grupo de personajes –autoridades de la Siena de entonces– y al gobernador, rodeados de atributos positivos personificados: templanza, justicia y paciencia. Un fiel retrato de los elementos necesarios para lograr eso que llamamos hoy “gobernabilidad”.
El fresco se extiende también sobre el muro de la derecha, donde se exhiben los beneficios del buen gobierno: seguridad, abundancia y la convivencia alegre y armoniosa (eso es justamente lo que los electores queremos para nuestro país).
El buen gobierno impacta positivamente en la ciudad y en el campo, donde se ve a los agricultores trabajando organizadamente, mientras personajes urbanos pasean por los alrededores. Predomina la idea de la abundancia y se reafirma la noción de paz y seguridad como garantía de una vida plena y feliz para todos.
El mal gobierno y sus consecuencias están representados por un tirano de rasgos demoníacos, sentado en un trono y rodeado de personajes siniestros, a cuyos pies hay dos borregos, símbolo de maldad. La justicia aparece atada, incapaz de actuar, aplastada bajo los pies del tirano. El mal gobierno se relaciona con: la avaricia, la soberbia y la vanagloria. La ciudad aparece destruida, con vecinos pleiteando y donde la enfermedad y la muerte son representadas por una persona tirada en el suelo a la que otros miran sin inmutarse. Aquí aparece el terror en vez de la seguridad. El mal gobierno en el campo se grafica con un paisaje rural devastado por la guerra y el terror. El buen gobierno da alegría y el mal gobierno torna vil y agresivo al hombre.
Ojalá el mensaje de los frescos de Lorenzetti inspire nuestro voto por la gobernabilidad, la justicia, la abundancia, la convivencia pacífica y la alegría, para todos y cada uno de los habitantes de este pedacito de planeta llamado Perú.


El Comercio, 04 de junio de 2011

La prensa del narcopromotor

George Soros, especulador financiero e inversor minero, entre otras, es activo promotor de la legalización mundial de las drogas. Cada año el narcopromotor dona millones de dólares, vía sus fundaciones, para imponer su propia agenda moral-político-financiera. Alguna vez, Soros se jactó de su poder para influir en el curso de los acontecimientos por reunir tres cualidades: comprensión de la historia, firmes creencias éticas y ‘mucho dinero’. Para sus fines, el ‘mucho dinero’ resulta esencial.
Una de sus fundaciones es la Open Society que, en el Perú, banca las operaciones de Ideele Reporteros, a cargo de Gustavo Gorriti Ellenbogen. Y mientras con la mano izquierda se rasga las vestiduras por la democracia y los derechos humanos, extiende la derecha para recibir el ‘mucho dinero’ de Soros para su aventura reporteril de agenda supranacional. Valdría la pena saber qué opina el candidato Humala sobre la legalización, especialmente tras su bíblico juramento por la democracia, ante conocidos agnósticos, ateos y seguidores de otros libros sagrados; varios de ellos y ellas –coincidentemente– firmantes de un documento promovido por Soros para liberalizar el tráfico de drogas en nuestro país.
Por donde se mire, drogas y democracia se repelen. No hay sistema libre, sano y justo que pueda sostenerse sobre una sociedad debilitada, corrompida, enferma moral y físicamente por el vicio. Las encuestas muestran que más del 70% de la población peruana no está de acuerdo con la legalización. No es pacatería ni conservadurismo, es certeza de que no puede haber paz, tranquilidad ni progreso allí donde los ánimos están alterados, el espíritu minado y las mentes embotadas por el uso y abuso de sustancias intoxicantes. A menos, claro está, que se quiera una muchedumbre fácilmente manejable, preocupada por buscar la próxima dosis antes que por los asuntos de la patria.
Pero volvamos a la prensa perpetrada desde Ideele. Una de sus principales características es su cautela sobre las inversiones mineras de quien la sustenta. Por esa vía no nos enteraremos de los conflictos socioambientales generados por la minera Barrick Misquichilca, a saber vinculada a Soros. Nada dicen de cómo ha afectado el rendimiento agrícola, ganadero y la calidad del agua en las cuencas de Perejil, Caballo Moro y Chuyugual, en la sierra de La Libertad, ni del sufrimiento del pueblo de Marinayoc, Áncash, por la contaminación de sus recursos hídricos. ‘Mucho dinero’, seguramente. Pero no solo silencian esto.
En días recientes, por ejemplo, la prensa de Soros, dirigida por Gorriti Ellenbogen, mencionó una reunión de extrema derecha donde hasta se aclamó la sanguinaria dictadura militar argentina. Ideele Reporteros reveló la presencia, en esa cita, de Rafael Franco de la Cuba, alias ‘Capulina’. En esa nota se recuerda que en agosto de 1996 este fue acusado por Demetrio Chávez Peñaherrera ‘Vaticano’ de ser el intermediario de Vladimiro Montesinos para cobrar cupos por los cargamentos de pasta básica de cocaína que salían de la base militar de Campanilla. ‘Capulina’ pasó al retiro en el 2005 e hizo –según explica IDL– “carrera como defensor de militares que afrontan acusaciones por violaciones a los derechos humanos”. Lo que obvia la prensa del narcopromotor es que ‘Capulina’ es, ni más ni menos, abogado de Amílcar Gómez Amasifuén, acusado de sobornar a los testigos de las violaciones de derechos humanos en Madre Mía, imputados al candidato nacionalista Humala. Y Gorriti calla hoy mucho de lo que ayer vociferó, por ejemplo, eso de que Humala era el “piquichón del Orinoco”, una “amenaza” para la democracia y “hombre de confianza del ultramontesinista general Cano Angulo”. ¿Todo esto es por afán de cambiar el curso de las cosas por ‘mucho dinero’?


El Comercio, 28 de mayo de 2011

sábado, mayo 21, 2011

El “piquichón del Orinoco” ya tiene escriba



“Ollanta Humala no podría ser un demócrata aunque lo intentara”, escribió el periodista Gustavo Gorriti Ellenbogen en “Caretas” hace escasamente cinco años. Entonces, invocaba a votar por Alan García y no por “el piquichón del Orinoco”.


“Piquichón de Orinoco”, así llamaba Gorriti al candidato Humala por su cercanía al proyecto del “petrogorila” (léase Hugo Chávez, según el apodo que le endilgó). En aquellos tiempos, Gorriti afirmaba que no había que creerle a Humala por “su formación, su trayectoria, su base de apoyo organizado, sus múltiples puntos de contacto con el montesinismo, sus plurales analogías con Chávez”.


Hoy el periodista de Ideele Reporteros –prensa financiada entre otros por el especulador internacional George Soros– se ha convertido, tras la primera vuelta, en un simpático porrista del humalismo. Y con eso no solo pone en duda lo que dijo antes sino lo que afirma hoy. ¿A cuál Gorriti debemos o podemos creerle? ¿Al del 2006 o al recientemente converso y neocreyente del comandante (r) candidato?


“Sin Antauro no hay Ollanta. Antauro fue si se quiere la pista de despegue […]. Sin el trabajo previo que hizo Antauro, Ollanta no estaría en las elecciones”, sostuvo en nota publicada por agenciaperu.com. Aseguró, además, que el ‘andahuaylazo’ fue una estrategia política de Ollanta Humala y comentó que el manifiesto que pronunció desde Seúl era prueba inequívoca de su apoyo a tal levantamiento armado.


Frente a esas afirmaciones cabe mencionar que, por estos días, al periodista Jaime Bayly le ha llovido de todo. ¿Por qué? Simplemente por recordar el apoyo brindado por el actual candidato O. Humala al ‘andahuaylazo’, ese sangriento y antidemocrático episodio contra el gobierno de Alejandro Toledo que tuvo el lamentable saldo de cuatro policías asesinados. Entre las burdas mentiras con que se ataca a Bayly, por recordar lo que Gorriti y otros denunciaron y quieren que se olvide, están: el ser parte del inexistente plan Sábana, sicario mediático pagado por los mineros, entre varias otras falsedades que son, indudablemente, parte del guion de los asesores brasileños del comandante (r) candidato y del galán que engrosa el elenco de una película ya conocida: Alvarito Vargas Llosa.


Quienes se rasgan las vestiduras por la democracia se han convertido en los principales verdugos de la pluralidad y no tienen empacho en lapidar a quien opina distinto sobre el candidato con el que se han aconchabado. ¡Qué Dios nos coja confesados! Y esto que Bayly no ha hecho sino recordar algo que fue denunciado por don Gorriti Ellenbogen en el 2006, cuando esta cofradía de humalistas de última hora le hacía ascos al comandante (r).


“El presidente Toledo fue elegido democráticamente […] Quienes postularon sobre su vacancia fue gente del entorno fujimorista […] Tenía que hacerse a través de los mecanismos que la ley demanda: a través del Congreso […] Lo que se intentó hacer no fue una insurgencia sino un cuartelazo”, sostuvo a agenciaperú.com. Otra vez hay que preguntarse ¿a cuál Gorriti se le cree?
Hay un Gorriti que sostuvo: “Si bien en el campo de [Alan] García hay gente que ha tenido una relación cercana con el fujimorato, en el campo de Ollanta Humala hay gente que ha tenido una relación mucho más cercana con el montesinato”. Hay otro Gorriti que como buen converso tardío –tras la primera vuelta– es un fanático impenitente del comandante (r).


Ir de un extremo al otro tan repentinamente, sin duda, es lo que lo ha llevado a tratar de justificarse en su última nota de “Caretas”. “Todos cambiamos a lo largo de la vida. Cambia nuestro cuerpo con los años [ocasionalmente con los meses], cambia nuestra mente y, a veces, cambia el alma también. Pero, igual que con la gente, no todos los cambios son iguales y algunos sí que son espectaculares”. Espectacular es sin duda que el periodista haya mutado en escriba de aquel golpista al que consideraba un simple y llano “piquichón de Orinoco” por su chavismo y deslizaba que podía estar recibiendo dinero de ese gobierno tramposo. Sobre el supuesto distanciamiento del proyecto bolivariano afirmó: “Se han dado cuenta de que el abrazo de Chávez es asfixiante y letal para ellos. Lo que pasa es que el gorila del Orinoco no se puede contener. Humala es su candidato en el que ha invertido por lo menos afectos, no sé si algo más”.


El Comercio, 21 de mayo 2011



Alvarito en su laberinto



“Sería un acto de verdadero suicidio. Ojalá la gente entienda el peligro que representa Humala para la democracia”, afirmaba enfáticamente Alvarito Vargas Llosa en el diario “La Primera”, en marzo del 2006. Cinco años después el señorito ahora parte del novo combo club humalista desdice todo lo que pensó, escribió y dijo, inclusive antes de la primera vuelta. El heredero del recientísimo título nobiliario español de marqués de Vargas Llosa declaró en “La República”, órgano propagandista del humalismo, que le “consta personalmente que personas e instituciones importantes como el ex presidente Lula da Silva o el Departamento de Estado de EE.UU. tienen suficientes garantías de que Humala no representa un peligro para la democracia”.
Ya pues, ahora resulta que para el Vargas Llosa chiquito Lula da Silva es un dechado de virtudes y transparencia. Y esto después de haber denunciado que “El presidente de Brasil, Lula da Silva, está inmerso en un interminable escándalo de corrupción; su reputación, que alguna vez fue enorme, está hecha jirones. Una impresionante secuencia de revelaciones que involucran al gobierno y al Partido de los Trabajadores de Lula –comenzando con la confesión por parte del legislador de la oposición, Roberto Jefferson, de que había recibido sobornos por sus votos en el Congreso– ha sacado a la superficie todo un esquema de sobornos a legisladores y de métodos irregulares de financiamiento del partido”.
Claro, pero para su actual manipulación política le conviene pintarlo como oráculo de verdad y sabiduría. Y ¿qué es esto de sostener que en el “Departamento de Estado de EE.UU., tienen suficientes garantías de que Humala no representa un peligro para la democracia”? ¿Alvarito es ahora relacionista público de esa institución? ¿Encargado del gobierno de Obama para promover la campaña de un ex militar que comprobadamente avaló el ‘andahuaylazo’, esa intentona golpista contra el gobierno de Alejandro Toledo? Y, por último, ¿de cuándo acá y según quién los peruanos tenemos que guiarnos por lo que crea una institución extranjera con una larga lista de errores de confianza: Gadafi, Hussein, el panameño Noriega y varios otros sangrientos, corruptos y peligrosos tiranos que terminaron enquistados en el poder?
Vaya usted a saber de dónde salen las posturas de Vargas Llosa hijo, que dicho sea de paso pisa muy poco nuestro país. Lo cierto es que en las declaraciones al diario “La Primera”, el ahora vocero humalista, enfatizó en el 2006: “Lo único que representa Ollanta es a la política tradicional pero en su forma más bastarda. Si llega al poder, se conducirá con autoritarismo e irrespeto a las libertades”. Pedía también cerrar filas para evitar que triunfe “el proyecto totalitario de Humala”. Ahora de pronto y de la nada, el lobo trasmutó en mansa ovejita por obra y gracia de la fantasía o la patología de Alvarito y su padre. ¿Dónde creen que quedó la ideología etnocacerista en la que lo educaron en el hogar familiar?
Vargas Llosa jr. alertaba a la comunidad internacional así: “Ollanta Humala es un ex oficial del ejército acusado de violaciones contra los derechos humanos […] Ahora está en la órbita de Hugo Chávez”. En otro artículo sostuvo: “La gran pregunta, en caso de una victoria de Humala en el ballotage es si el candidato nacionalista se convertirá en otro Chávez. Ya ha anunciado que convocará a una asamblea constituyente a fin de modificar la Constitución, lo que a su vez le dará la facultad de llamar a nuevas elecciones para el Congreso. Ese es exactamente el modo en el que Chávez logró concentrar el poder y comenzó a erosionar la democracia en Venezuela [...]. Si Humala triunfa, tendrá un montón de efectivo en sus manos debido a que los minerales que el Perú exporta están generando muchos ingresos para las arcas fiscales y la administración saliente está dejando sustanciales reservas monetarias […] Si Humala cumple sus promesas de revisar los contratos de inversión extranjera […], y de nacionalizar los recursos naturales, la inversión en el Perú disminuirá. Esto no es nada bueno para un país que precisa más de ella”.
Una pregunta para el niño Álvaro: ¿Por qué suponer que Humala ha cambiado? Todo lo que Vargas Llosa temía en el 2006 está plasmado, en blanco y negro, en el plan de gobierno y en la ideología cavernaria del entorno de la coalición que apoya hoy al ex militar.
Que no le quepa la menor duda al niño Álvaro: de llegar Humala a Palacio ocurrirá todo lo que temía hace cinco años, y más, aunque su papi –sin pruebas ni fundamento– diga lo contrario desde su interpretación literaria de la realidad.






El Comercio, 20 de mayo de 2011

¿A quién mató Humala en combate?



El periodista Gustavo Gorriti escribió en el 2006 que “con Ollanta Humala viene el proyecto de una dictadura cívico-militar. Más militar que cívica, y con fortísimos elementos fascistas”. Decía también: “olvídense de Evo Morales [que es otra cosa, un líder sindical civil] y piensen en Montesinos. Sí, en Montesinos”. Añadía Gorriti: “Ollanta Humala dice que no hay fujimoristas en su grupo, y de repente tiene razón: solo hay montesinistas. Dice también que no hay generales montesinistas, y de repente tiene razón otra vez: solo hay coroneles y comandantes montesinistas”.
Pero, para el periodista Gorriti todo eso que pensó y escribió alertando a la ciudadanía ha quedado en el pasado remoto. Bien, démosle el beneficio de la duda y asumamos ilusamente que hoy no hay militares montesinistas en el entorno humalista. ¿Pero qué hacemos con esta frase de Gorriti? Según explicaba en el 2006, la llegada de Humala al poder significaría ingresar en “los tiempos de la doctrina Madre Mía”.
Después de esa aseveración no queda resquicio para la duda. ¿Por qué? Simplemente porque es un hecho comprobado que Humala fue el ‘capitán Carlos’, que operó en la base contrasubversiva de Madre Mía y diversas versiones lo vinculan a torturas y desapariciones forzadas. “La República”, dirigida por Gustavo ‘Chicho’ Mohme Seminario, en nota suscrita por el periodista Edmundo Cruz, sostuvo que el personaje hoy inventado por los asesores brasileños Favre y Garreta “obtuvo calificativo sobresaliente por operativo en que se violaron los derechos humanos”. Cruz afirmaba en ese diario que el informe de eficiencia del oficial (IEO) Humala revelaba que lo de “sobresaliente” tenía que ver con su desempeño en operaciones. “¿Cuáles operaciones?”, se preguntó Cruz afirmando que la más importante fue la: “Operación Cuchara, descrita por el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación como una acción violatoria de los derechos humanos”.
Ni se crea que la cosa queda allí. Según citaba el hoy diario partisano del humalismo apoyándose en testimonios del informe de la CVR: “Uno de los objetivos de esta operación fue dar una lección a los pobladores […], así fueran inocentes, porque la gente creía demasiado [en la subversión] […] Primero bombardearon la zona, entraron los helicópteros, casa que encontraban casa que quemaban, con kerosene, gasolina, [desconozco] cuántas personas fueron asesinadas” [esto último lo atribuye el diario de los Mohme al testigo militar 492520 de la CVR].
No parece haber razón para poner en duda la acuciosa investigación de Edmundo Cruz en el 2006, pues como escribió Carlos Basombrío en “Perú.21”, bajo la dirección de Augusto Álvarez Rodrich: “Edmundo Cruz no es un joven periodista en busca de gloria fácil. Todo lo contrario, es uno de los más experimentados y destacados ‘sabuesos’ que hay en el medio. En particular, tiene una larga trayectoria investigando crímenes de derechos humanos”. Basombrío –ex viceministro del Interior y tres veces director del IDL– resaltaba las “nuevas e importantes evidencias de la responsabilidad de Ollanta Humala en violaciones a los derechos humanos”, aportadas por Cruz. Cosas del Orinoco, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), hoy regentada por la poeta Rocío Silva Santisteban, avalaba entonces esas denuncias que hoy vergonzosamente calla, como callan Gorriti, Basombrío, Mohme y el IDL. ¿Cambiaron de pronto de opinión o las víctimas de Madre Mía jamás les importaron?
Hay algo bastante escabroso que fue consignado por el diario mohmista el sábado 24 de junio del 2006. Un asunto que al menos debiera sonrojar a quienes por aconchabarse en el poder apoyan a Humala de última, solo después de que el ex presidente Toledo no pasara a segunda vuelta. En esa nota Humala dijo “no he torturado, ni he privado de su libertad a nadie y menos matado fuera de combate”. A confesión de parte relevo de pruebas: el comandante retirado –que promovió y avaló el sangriento golpe contra el gobierno legítimo y democráticamente elegido de Alejandro Toledo–, este admirador de las tiranías de Fidel, de Chávez y de Velasco, que aspira a ser presidente del Perú, este ex soldado de tiempos del montesinato mató en combate.
Lo interesante sería saber cómo, a quiénes, dónde están esos cuerpos, si efectivamente eran terroristas y qué exactamente considera “combate”. Interesante sería conocer también qué piensa Humala de las denuncias de “La República”. ¿Mintió ese diario en el 2006? La respuesta solo la conocen Gustavo ‘Chicho’ Mohme y Humala, su candidato del alma. ¡Madre Mía!






El Comercio, 21 de mayo 2011

sábado, mayo 07, 2011

¡Madre Mía! ¿Dónde quedó la verdad?



Zonia Luis como su esposo e hijo no han vacilado en reconocer al capitán Ollanta Humala como el oficial que ellos atendieron en Madre Mía y que después los golpeó, saqueó y humilló. Lo han identificado al igual que otros testigos”, denunció el diario “La República” el 5 de febrero del 2006, en nota firmada por los periodistas Edmundo Cruz y Elizabeth Prado.
“El pecado de Ollanta”, “Ollanta, tú eres Carlos”, son algunos de los titulares de portada de ese diario cuando afirmaba que “documentos confidenciales” demostraban que Humala era un violador de los derechos humanos. “La República” ahondó sus acusaciones con extensos informes y sobre el caso de la referida familia de Zonia Luis Cristóbal ambos periodistas escribieron: “En Jauja encontramos a una familia deseosa de descargar vivencias contenidas por más de trece años. Relataron su dramática historia con fluidez y aceptaron la grabadora, aunque posteriormente el ruido de las actuales denuncias mediáticas contra Ollanta Humala los asustó. Nos comprometimos a gestionarles garantías y así hemos hecho”. Frente a tamañas revelaciones y las de otros diarios e instituciones vinculadas con los derechos humanos, Alejandro Silva, vocero de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y la ex comisionada de la verdad Sofía Macher declararon que denunciarían formalmente a Ollanta Humala Tasso por cinco casos de desapariciones forzadas y tres de torturas. Silva, anunció en el programa “La ventana indiscreta”, de la periodista Cecilia Valenzuela, que había “suficientes evidencias” para proceder con la denuncia. Al par de “denunciantes” no se les escucha ahora ni la tos. Otra de la que no se sabe nada por estos días es Gloria Cano, responsable del área legal de la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), quien el 2006 dejó entrever que presentaría una denuncia contra el Estado Peruano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por ocultar información sobre la actuación de Humala en 1992. ¿Qué pasó? ¿Al fondo hay sitio? El actual silencio sobre el Caso Madre Mía no es sino la evidencia palpable de cómo ciertos sectores y personajes que dicen velar por los derechos los usan como simple coartada para abrirse un espacio en la vida pública.
En días recientes, por ejemplo, Rocío Silva Santisteban, secretaria ejecutiva de la CNDDHH, circuló un comunicado que tuvo escasa repercusión, en el que cuestionaba las posturas sobre derechos humanos de los candidatos Keiko y Ollanta. En el caso de las torturas y desapariciones que se le atribuyen al candidato Humala se exigía “el esclarecimiento sobre estos hechos”. En una entrevista periodística posterior, Silva Santisteban dijo: “Se tiene que recordar que ese caso fue archivado por la Sala Penal de la Corte Suprema; por lo tanto se consideró que no había mérito para seguir con ese juicio”. Traducción: el vocal César San Martín, hoy presidente del Poder Judicial, archivó el caso no porque Humala fuese inocente, sino por una deficiente investigación, porque no se quiso llamar a juicio oral y por las leguleyadas de su abogado defensor Omar Chehade, su correligionario.
De cara a este limbo, donde la verdad le importa a pocos, vale recordar las frases escritas por Fernando Rospigliosi, el 19 de febrero del 2006, en el diario “Perú 21”: “¿Qué dicen aquellos que hoy rodean a Humala y que antes sostuvieron la defensa de los derechos humanos? ¿Hoy creen que el fin justifica los medios? ¿Que todo vale para hacerse un sitiecito en el poder? […] No es excusa, para esas personas decir que “no están probadas las acusaciones a Humala”. Tampoco estaban probadas las que se hacían a Vladimiro Montesinos en 1990, pero era evidente que un corrupto abogado de narcotraficantes no iba a convertirse en un honesto funcionario público. ¿Creen acaso que un abusivo capitán violador de los derechos humanos se convertirá en un presidente respetuoso de ellos, democrático y compasivo?”. Huelgan los comentarios de esta columnista.






El Comercio, 07 de mayo de 2011

domingo, mayo 01, 2011

De la Editora - El Dominical



El mundo católico está de fiesta por la beatificación del Papa peregrino. Cuando El Dominical llegue a sus manos, Juan Pablo II estará ya camino a la santidad. Un ser humano excepcional que, como ningún otro sucesor de Pedro, se acercó a la gente de los más diversos puntos del planeta, llevando su mensaje de paz, solidaridad y esperanza.Su sonrisa fue una luz en este mundo cada día más confundido, y sus publicaciones y encíclicas sobre el arte, la cuestión ecológica y otros aspectos de la vida encierran grandes enseñanzas. Vale releerlas. Karol Wojtyla fue un niño de origen humilde, fue inquieto, estudioso, con varios talentos y no la tuvo nada fácil. Se convirtió en un apuesto joven, deportista, sensible y creativo que batalló por la libertad de su patria, primero contra la barbarie nazi y luego, ya como hombre de Dios, contra el asfixiante comunismo que invadió Polonia y dividió a Europa. Hoy lo recordamos aquí, con especial cariño.






El Comercio, 01 de mayo de 2011

Correa prepara el gran golpe en Ecuador



Algunos ingenuos creyeron que los ojos del buenmozo Rafael Correa y su educación a cargo de jesuitas eran suficiente garantía de izquierdismo moderno y moderado. ¡Ja! A poco de subir al poder se convirtió en ventrílocuo del mayor empresario petrolero del planeta, Hugo Chávez, y empezó a bailar al son del joropo venezolano.
El guapetón intentará dar el zarpazo final para hacerse del poder absoluto en el Ecuador, este sábado 7 de mayo cuando realizará una consulta popular y un referéndum constitucional. Así espera lograr una grosera concentración de poderes en el Ejecutivo, o sea en él y quebrar el espinazo de la democracia y sus poderes independientes, y participar directamente en la designación del Consejo de la Judicatura y la reforma del sistema judicial, amén de establecer herramientas judiciales –como la sanción al “enriquecimiento privado no justificado”- que, sin duda, usará para amedrentar y perseguir a sus adversarios políticos.
Los medios de comunicación privados no podían estar fuera del “razonamiento” del niño bonito del ALBA, hijo putativo de Chávez, primo de cariño de Evo Morales y nieto por elección del coma-andante Fidel Castro. Así, asestará un duro golpe a la libertad de expresión pues algunos de los textos propuestos están directamente dirigidos contra la propiedad de los medios. Entre otras peligrosas extravagancias propone una enmienda constitucional para prohibir que los accionistas y directivos de medios ecuatorianos tengan otro tipo de actividad empresarial. ¿Cómo será, si uno tiene una revista no podrá abrir una lavandería, una pollería, una juguería?, o ¿cuáles vendrían a ser los negocios incompatibles según el corto entendimiento del angelito bolivariano? Un consejo de regulación de contenidos se encargará de definir los criterios de responsabilidad, abriendo paso a regulaciones y sanciones a periodistas y a medios por lo difundido.
Ya en el 2009 suspendió por tres días la señal de TeleAmazonas por transmitir “programación alarmista”, que daba cuenta de que la exploración y explotación gasífera en la isla Puná preocupaba a sus moradores. ¡Oh casualidad! El proyecto estaba a cargo de la petrolera chavista PDVSA. ¿Qué dirá su carnal Ollanta de todo esto?






El Comercio, 01 de mayo de 2011