sábado, mayo 20, 2017

De auditores y otras perlas



En 2001 la empresa de energía Enron se declaró en quiebra; un año antes era la séptima compañía más grande de Estados Unidos.

​ ​A mediados del 2000 Enron cotizaba a $90 dólares por acción en la Bolsa de Nueva York, para noviembre del 2001 se desplomó a menos de un dólar. Los inversionistas perdieron unos $11 mil millones de dólares. ¿Qué pasó? Corrupción corporativa.
Enron colapsó por prácticas contables fraudulentas, cortesía de la firma auditora Arthur Andersen. El escándalo llevó a que Estados Unidos perfeccionara regulaciones federales y leyes para garantizar la exactitud financiera de quienes cotizan en bolsa; una de las más interesantes fue la Sarbanes-Oxley Act of 2001-SOA (Ley de Reforma de la Contabilidad Pública de Empresas y de Protección al Inversionista), que aumentó la responsabilidad de las empresas auditoras, evitando su neutralidad e independencia frente a los actos de sus clientes.

En el Perú las firmas auditoras abusan del “descargo de responsabilidad” y avalan Estados Financieros que bien pueden ser inexactos, pero que se dan por veraces en la medida que se basan en la información “confiable” entregada po​r su ​cliente.

Algunos estudios de abogados han sido intervenidos por facilitar la transferencia de coimas a autoridades tales como al humalista Jorge Acurio Tito, exgobernador del Cusco (2011-13). Este fue ayudado por el abogado Zaragoza Amiel, socio de Rebaza, Alcazar & De Las Casas Abogados Financieros, estudio asesor de Odebrecht hasta para lo feo.

Pero volvamos a Enron y a Arthur Andersen: la auditora fue enjuiciada y declarada culpable de obstrucción a la justicia, lo que supuso la disolución de una firma fundada en Chicago 89 años antes del escándalo y hasta entonces una de las cinco sociedades de auditor​í​a y contabilidad más grandes del mundo.

¿Por qué intervenir aquí solo a los abogados deOdebrecht y no a las firmas
​ que​ ​auditaron​ ​a​​ ​los socios​ locales​ sin ​ darse cuenta de nada o quizás cocina​ron cifras juntos?

Y mientras tanto PPK premia a los socios de los brasileros: estos podrán participar en la reconstrucción hasta que sean, o no,  “sancionados”; como si no fuera evidente las cercanía a la cutra responsable del mayor esquema de corrupción de nuestra historia y mutuos beneficiarios de sobrecostos que superan los U$5,000 millones de dólares.   

El premio va vía el Decreto de Urgencia 003-2017, que en nombre de la inversión, el crecimiento y demás excusas pretende que la inmundicia siga ganando.​ Trituren esa barbaridad, señores congresistas. 

Martha Meier M.Q.

Expreso, 20 de mayo de 2017


sábado, mayo 13, 2017

¿Su palabra no es promesa?

El presidente Pedro Pablo Kuczynski es olvidadizo;errático y elabora excusas para no enfrentar los temas incómodos. Es preferible creer esto antes de algo nada bonito: que su palabra es leve, que pesa menos que la pluma de un colibrí y que no es sinónimo de promesa.

Hace apenas unos días el congresista, General (r) Edwin Donayre, representante de Alianza por el Progreso –grupo político que lo ayudó a llegar a la presidencia- sacó a luz el incumplimiento de la palabra de PPK, recordando que en campaña se comprometió a reivindicar los derechos pensionarios de los militares y policías que enfrentaron al terrorismo. Esto, porque el presidente calificó al Congreso de “irresponsable” al presentar un proyecto de ley en ese sentido. Según  Donayre “esas expresiones…reflejan su incompetencia para administrar con justicia un país.

No es la primera vez que PPK dice y se desdice. Los peruanos debemos comprender que es un inversionista y no un político, menos aún un estadista. Sus ministros -a excepción de Jorge Nieto- carecen de formación y efectiva militancia política y serían mejores como directores de una empresa o una voluntariosa oenegé. Como hombre de negocios, PPK ve el beneficio para su empresa (gobierno) y la de aquellos socios (agrupaciones políticas) con las que llegó a un entendimiento pese a intereses encontrados (ergo, Verónika Mendoza y camaradas). Esa es la razón por la que impulsa más la agenda roja que la del ‘establishment anti-fujimorista’ que lo llevó al poder.

Mencionar el apellido Fujimori nos lleva a las mayores incoherencias de Kuczynski. En 2011, como candidato acuñista, dijo: “pienso que él [Fujimori] ha estado preso ya un buen rato y que podría, dada su edad, terminar su sentencia en su casa. Ahora, en menos de un mes ha tenido varias versiones: “lo estamos evaluando; no puedo ir contra la ley; no evalúo indultarlo” y así.

Al empresario Kuczynski le puede salir caro jugar con la esperanza de la mayoría: más de 60% de la población según diversas encuestadoras aspira a ver al ingeniero Fujimori libre. Mientras tanto, la señora Keiko Fujimori -lideresa de Fuerza Popular- con mayoría absoluta en el Congreso, ha honrado su palabra electoral de no usar la vía política para liberar a su papá, y ha planteado un Habeas Corpus para su excarcelación.

Todo lo demás es cortina de humo para distraernos de un gobierno más mediocre que el de Ollanta Humala, lo que de por sí es de antología.

Martha Meier M.Q.

Expreso, 13 de mayo de 2017

sábado, mayo 06, 2017

‘Bandeirantes’ siglo XXI

La corrupción brasilera exportada a la región es una estrategia geopolítica del comunista Foro de Sao Paulo. La corrupción brasilera intenta invadirnos política, moral e ideológicamente. La corrupción brasilera ha generado una crisis de gobernabilidad y desconfianza en las instituciones democráticas, empresas, medios de comunicación y la economía de mercado.

Las constructoras brasileras digitadas por el comunista Foro de Sao Paulo, FSP, son los bandeirantes del siglo XXI.  Intentaron –y lo seguirán haciendo- expandirse e invadir a las empresas privadas de la región con su mala praxis. Repiten la historia del siglo XVI cuando los hombres partían de Sao Paulo de Piratininga (Sao Paulo) adentrándose en los indómitos territorios sudamericanos para ampliar las fronteras del reino de Portugal mucho más allá de lo establecido en el Tratado de Torsedillas; hoy pisotearon toda ley coludidos con malos empresarios.

En 1990 el tiranosaurio-‘red’ Fidel Castro y Luiz Inacio ‘Lula’ da Silva, entonces líder sindical, trotskista del Partido de los Trabajadores y fallido candidato presidencial en 1989, crearon el FSP: “para reunir esfuerzos de [la] izquierda, para debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín y las consecuencias del neoliberalismo en [la región]”. En resumen: tirarse abajo a la democracia, al sistema de partidos y a la economía de libre mercado.

El FSP reúne a la vieja y zorra izquierda disfrazada de demócrata e intenta imponernos su agenda globalizante: ataca a la familia (base del Estado-nación), propicia anti-comunidades (para categorizar y polarizar a los ciudadanos), pone y saca presidentes e imponer la corrupción para deslegitimar al sector privado. Lula y la inteligencia cubana maquinaron esto, para expandir su proyecto geopolítico. Según cálculos para ganar 10 dólares los empresarios -locales con los brasileros- sobornaban a alguna autoridad con 1 dólar, en una "carrousel" interminable.

La gran desgracia del Perú es que la ley trata con guante blanco al empresario corrupto, y salva de toda responsabilidad a los auditores externos. Otra sería la historia si algún Auditor Externo va preso por no evaluar la potencial corruptela en la empresa que los contrata.   

Los sobornos de las empresas brasileras tuvieron la intención de inocularnos el proyecto castro-chavista, es decir el marxismo-leninismo, el comunismo. El destape de la corrupción generó crisis de gobernabilidad, tambaleo del país, desconfianza generalizada ante las instituciones democráticas y las propias empresas. ¿No es eso el sueño de todo comunista?

Martha Meier M.Q.

Expreso, 06 de mayo de 2017

sábado, abril 29, 2017

Los problemas del político

A diferencia del resto de nosotros comunes mortales, los políticos tienen un par de problemas que jamás sufriremos: encuestitis y eleccionitis. Mientras pensamos cuándo nos iremos de vacaciones o cómo celebraremos nuestro cumpleaños, ellos tienen en la cabeza solo dos cosas: la próxima encuesta, aunque estén leyendo la última en ese instante, y las siguientes elecciones, pese a que la puedan haber ganado el día anterior.
Esos problemas inherentes a quien vive y respira en la arena política no hacen más que ensimismarlos e impedirles que se den cuenta de lo que ocurren con sus gobernados o de lo que podría ocurrir. A nadie, y menos aún al  político y al gobernante le gusta darse cuenta que no tiene todo el control ni el poder que quisiera, en cada momento determinado, y que las cosas pueden escapársele de las manos en todo instante.  
El veterano periodista español Iñaki Gabilondo sostiene que “La resistencia a aceptar que se nos están yendo las cosas de las manos también forma parte de un cierto instinto del gobernante. Al gobernante le parece el mayor fracaso que se le estén yendo las cosas de las manos, y entonces busca excusas, atenuantes, reduce, casi por razones defensivas, la realidad de la situación […] Para la política, el fin del mundo es la próxima cita electoral”.
Esta y no otra, es la razón por la cual los gobernantes se desgastan prontamente y los potenciales candidatos se meten sin vela en los entierros y hasta sin conocer al muerto, aburriendo a sus posibles votantes.
El presidente que trata de subir cómo sea su aprobación para la próxima encuesta, hará cosas que lo desplomarán: exagerar en publicitar supuestos logros del gobierno, contratar a actores o cantantes para tratar de acercarse a la gente y así por el estilo; sin reflexionar que lo único anhelado por los ciudadanos son autoridades que gobiernen calladitas y estén cuando se las requiera.
Robert “Bobby” Kennedy (1925-1968), Fiscal General de Estados Unidos y uno de los principales asesores y consejeros de su hermano, el mítico presidente John F. Kennedy, dijo alguna vez algo que todo político, como ser humano común y corriente, debe tener como norma de vida: “Dediquémonos a lo que los griegos escribieron hace tantos años: domar el salvajismo del hombre y hacer suave la vida de este mundo”.
Eso es lo único que todos esperamos. 

Martha Meier M.Q.
Expreso, 29 de abril de 2017

sábado, abril 22, 2017

No quiero mantener rojos

 “Mejor hubiera sido quedarse en la residencia y morir con gloria a estar perseguido, humillado, vapuleado” dijo hace unos años el capitán EP (r) Álex Segura, quien participó en la Operación Chavín de Huántar. No le faltaban razones para su desazón.
Internacionalmente Chavín de Huantar, es reconocida como una acción militar impecable y ejemplar; rescató a 72 rehenes de la residencia del Embajador de Japón, tomada por terroristas del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA); además se considera que ese 22 de abril de 1997 se puso fin a la era oscura del terrorismo. Lamentablemente comenzó el calvario para quienes lo derrotaron.  
Los comandos fueron investigados y enjuiciados una y otra vez; se les humilló, se les encarceló, y los opinólogos rojos pretendieron deshonrarlos. El “caso” fue llevado a instancias supranacionales por las oenegés izquierdistas y la politiquería de los comunistas criollos, ayudados por una argolla de periodistas especializados en ensombrecer cualquier éxito del gobierno de Alberto Fujimori (varios de ellos cercanos a Mario Vargas Llosa, ¡oh sorpresa!).
El jueves, por fin, el Congreso declaró a los valientes comandos "Héroes de la Democracia", reivindicándolos; hizo lo propio el presidente Pedro Pablo Kuczynski en un discurso que ya tardaba. La propuesta de la congresista aprista Luciana León contó con el apoyo de 91 parlamentarios, entre fujimoristas, pepekausas, acuñistas, apristas y acciopopulistas. Apenas 7 de los 19 congresistas del rojo Frente Amplio votó a favor de los comandos, entre ellos Marisa Glave e Indira Huilca, en gesto que debe reconocerse más allá de las discrepancias ideológicas.
Muy distinta fue la actitud del resto de "rogelios". Justiniano Apaza, hijo de Puno y ex sindicalista de camioneros y microbuseros, nos recordó la entraña de la vieja izquierda filo-terrorista que tanto dañó a nuestro país en los 80 y principios de los 90, con su silencio frente la violencia del terrorismo (y ahora pretenden aleccionar sobre democracia).  
Apaza y los suyos repulsan la defensa del Estado de Derecho cumplida por las Fuerzas Armadas, y evidentemente admiran a quienes empuñaron el fusil contra el Estado, ese mismo Estado del que ahora cobran, comen y progresan, gracias a un sueldo que sale de los contribuyentes, es decir de nosotros estúpidos burgueses, porque estúpidos somos si seguimos sosteniendo a esa laya, en nombre de la “democracia”.
A esos deberían pagarles sus camaradas castro-chavistas porque son sus agentes, o quizá Nicolás Maduro, el colombo-venezolano devenido en tirano a quien le rinden pleitesía y cuyo gobierno no consideran dictadura.
Señores de SUNAT hagan las reformas necesarias #NoQuieroMantenerRojos.
Martha Meier M.Q.
Expreso, 22 de abril de 2017



sábado, abril 15, 2017

Desinformar como consigna

"La desinformación es un arma con la que juegan los políticos", afirmó el notable pensador y politólogo florentino Giovanni Sartori (1924-1917), algo que en la práctica solo es posible con el favor de las grandes corporaciones mediáticas, asociadas en gremios impulsores de la globalización a imagen y semejanza de sus intereses.

En días recientes una base aérea Siria fue bombardeada por Estados Unidos, hoy al mando del presidente republicano Donald Trump. La decisión se dio tras el ataque químico a la población civil siria,por sus propias autoridades. “Hacia la Tercera Guerra Mundial” fue la consigna de los medios contrarios a Trump, “olvidando” que Siria fue el séptimo bombardeado por el demócrata Barack Obama, Premio Nobel de la Paz y antecesor de Trump.

En enero ùltimo, Medea Benjamin, co-fundadora del grupo pacifista CodePink, informó que solo en 2016 Washington, con Obama a la cabeza, lanzó 26.171, es decir: 3 bombas por hora, durante las 24 horas del día, durante 12 meses. El artículo de Benjamin fue publicado en el diario británico The Guardian, sin mayor repercusión. Ver: (https://www.theguardian.com/commentisfree/2017/jan/09/america-dropped-26171-bombs-2016-obama-legacy)

A los pocos días de que Trump juramentase como el presidente No.45 de los Estados Unidos, la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, (exclusivo clan de propietarios de medios) lo “encaró” vía comunicado. La SIP rechazó "las acusaciones en espiral ascendente del gobierno de Donald Trump contra los medios de comunicación", porque puedan terminar “en acciones restrictivas concretas" contra de la libertad de prensa. No hay indicios de que eso suceda, pero no toleran a un presidente que no les teme y desmiente sus noticias falsas (fake news).

Para las corporaciones mediáticas “libertad de prensa” es mentir a sabiendas, censurar y coordinar campañas de difamación, insulto y demolición contra quienes se niegan a seguir sus agendas políticas o van contra sus intereses cada vez más desalineados de los de la población. Desacreditar a las autoridades que sentencian en su contra les permite impunidad; deslegitimar a quien ha sido elegido por voto popular es la receta para perpetuar su supra poder, opaco, mendaz y protector de la corrupción de cuello blanco.

Claudio Paolillo, ex presidente de la Comisión de Libertad de Prensa, de la SIP, defiende el derecho de los “corruptos” a dirigir medios. Lo dijo al oponerse a un proyecto, que siguiendo la ley del sistema financiero, proponía que los condenados por corrupción contra el Estado no ocuparan cargos directivos en medios. En declaraciones sobre el tema, Paolillo reprueba que el Perú pueda convertirse en una ‘excepción’ global al impedir que los condenados delitos de corrupción contra el Estado no pudieran ocupar altos cargos en los medios.

Dicho esto, definitivamente la muerte de Giovanni Sartori no podía tener más espacio ni análisis en la gran prensa autoproclamada guardiana del sistema democrático, porque si bien Sartori fue el mayor teórico de la democracia fue, también, duro critico de la manipulación mediática, como Trump, salvando las distancias intelectuales claro.

Martha Meier M.Q.

Expreso, 15 de abril de 2017

sábado, abril 08, 2017

Decencia y verdad

Las constructoras brasileras instalaron un estructurado modelo de corrupción corporativa que facilitó a ciertos políticos, ministros, ex presidentes y empresarios locales, saquear a nuestro país con la coartada de construir infraestructura. Con bastante ingenuidad algunos creen que la justicia alcanzará a los responsables. No pasará; aquí a las autoridades les tiembla la mano para jalar de la corbata a los grandotes, temor que esos grandotes saben luego "agradecer".  

El periodista Gustavo Gorriti fue el primero en olfatear esa corruptela. En 2011 publicó “Las cuentas con levadura de Odebrecht”, que fue -como lo explica- “la primera de varias investigaciones previas a Lava Jato centradas en analizar los gigantescos sobrecostos de Odebrecht y establecer las razones de la diligente complacencia con que el Estado peruano los aceptaba sin discusión” (y sin despertar el interés de los medios, le faltó decir).

Para el periodista español Iñaki Gabilondo, “las relaciones del periodismo y la política han llegado a la patología. Se han perdido las cautelas de las distancias. En algunos casos se han llegado a producir juegos de aproximación que han llevado a la sociedad a creerles parte de una misma cosa, algo contra nosotros”. Gabilondo dice que confunden su papel y, lejos de ser los “enviados especiales de la sociedad frente al poder, han actuado como enviados del poder frente a la sociedad”. (http://www.catalunyavanguardista.com/catvan/la-decencia-y-el-tiempo-del-periodista/)

En el Perú, Gorriti nos dice que en el periodismo “la claridad en cuanto a conflictos de interés no es opcional sino imperativa. El periodismo demanda mayor coherencia ética y rigor del que se exige a otras profesiones, por la naturaleza de su trabajo y por el poder que maneja”. Ciertísimo.


La confusión del papel de los medios y de los periodistas frente a los poderes políticos y económicos es peligrosa pues en este yerro de roles los medios se llevan lo peor: la pérdida de credibilidad y con ello de sus audiencias. Un medio se desahucia cuando olvida que su función es velar por la verdad y decirla; y es cadáver cuando reniega de su compromiso con la población y el adecentamiento del sistema democrático.

Hace poco Gorriti debió referirse al Instituto Prensa y Sociedad, Ipys, por recibir “auspicio” de Odebrecht. El estaba ya alejado de Ipys por discrepancias éticas con Ricardo Uceda, su actual presidente. Sin restarle méritos a Ipys dijo: “es necesario no solo un profundo examen de la violación de principios fundamentales de la profesión que se cometió con el affaire Odebrecht, sino sobre las razones y las personas que llevaron a ello, para corregir, separar, reformar y, al final, preservar esta importante institución”.

Una recomendación que más de un medio debería hacer suya.

Martha Meier M.Q.

Expreso, 08 de abril de 2017

sábado, abril 01, 2017

Maduro sin máscara

El ‘presidente’ venezolano Nicolás Maduró se quitó la máscara democrática y anuló la Asamblea Nacional, es decir el Poder Legislativo controlado por la mayoría opositora; esas labores han pasado al oficialista Poder Judicial.

¿Qué rol juegan los medios en todo esto? El economista, analista político y escritor venezolano Moisés Naim, da algunas pistas (http://efectonaim.net/nicolas-maduro-el-democrata/): “Maduro sabe que controla los medios de comunicación que llegan a las grandes mayorías […] la televisión (pública y privada) apenas menciona a la oposición -salvo para denunciarla- mientras que el oficialismo es omnipresente y sus iniciativas reciben calurosos halagos”. Tener los medios a favor ayuda en las batallas cotidianas, pero no en el desenlace final menos aún cuando el pueblo pasa hambre y mueren los niños por falta de medicinas mientras se ve a las autoridades rodeadas de lujo. Maduro será la víctima del odio de clases que Chávez y él sembraron en el alma venezolana.

El régimen está carcomido por sus propios vicios y desaciertos: mega-corrupción; autoritarismo; desinformación; medios de comunicación censurados y/o amansados; creación de milicias lideradas por maleantes; persecución, cárcel y hasta asesinatos contra los líderes opositores; vínculos con el narcotráfico; creciente inseguridad y una neo-clase dirigente (los boli-burgueses) saqueadora de su propio país, hasta pauperizarlo.

El golpe contra la Asamblea Nacional ha sido condenado por las fuerzas democráticas continentales. En Estados Unidos los senadores de origen cubano, Marco Rubio (republicano, como el presidente Trump) y Robert Menéndez (demócrata) firmaron un comunicado conjunto diciendo: “La democracia venezolana llevaba cojeando años, pero la decisión de cerrar el cuerpo legislativo del país confirma nuestros peores temores: Maduro es un dictador trastornado que ha desmantelado la democracia en su país sistemáticamente”.

En febrero Donald Trump se reunió con Lilian Tintori, esposa del preso político Leopoldo López, aparecieron sonrientes en una foto en la que el presidente Trump mostraba el pulgar en alto, en un tuiter pidió la liberación de López y luego dijo “Venezuela no está sola”, o lo que es lo mismo: Maduro está solo. Sus amigos del ala roja del derrotado partido demócrata, es decir Hillary Clinton y los ex presidentes Obama y Jimmy Carter mirarán desde hoy hacia otro lado, como hacia otro lado miraron los demócratas cuando el gobierno del republicano George W. Bush, en 1989, ordenó a las tropas invadir Panamá para terminar con la dictadura del general Manuel Antonio Noriega. Claro que eso comenzó con la declaración del Estado de Guerra de Panamá contra Estados Unidos, algo que solo se le antojaría a un “dictador trastornado”, y Maduro lo es. Esto es solo cuestión de tiempo.

Martha Meier M.Q.

Expreso, 01 de abril de 2017

sábado, marzo 25, 2017

Acueductos para el Perú

El gobierno debería impulsar alianzas público privadas para la construcción de un sistema eficiente de acueductos, porque buena parte de peruanos carece de acceso diario a fuentes de agua limpia.

Doce millones de compatriotas sufren por la falta de agua en el territorio nacional; más de dos millones de ellos viven en Lima y todos sobreviven en un permanente estado de emergencia sanitaria no declarada, y probablemente con deshidratación crónica. Para millones de hombres, mujeres y niños es como si aquí hubiese una guerra.

La magnitud de nuestro problema puede entenderse claramente si recordamos que, en 2015, durante la interminable guerra de Siria, cinco millones de personas sufrieron cortes prolongados en el suministro de agua y la noticia dio la vuelta al mundo movilizando a varias agencias de Naciones Unidas. El doctor Peter Salama, entonces director regional de Unicef en Oriente Medio y África del Norte, dijo algo que a los sacha-liberales criollos no les gusta escuchar: “el agua potable es tanto una necesidad básica como un derecho fundamental, en Siria y en cualquier lugar”. Y “cualquier lugar” nos incluye.

Ayer una nota de la periodista María Del Carmen Yrigoyen, en el semanario de Hildebrandt, sacó a luz la realidad de los “sin agua”. En ella revela que, en 2016, solo en Lima “había 682 asentamientos humanos y cooperativas a los que no les llegaba agua potable”, esto según datos del ingeniero Jorge Poma, de la ONG “Peruanos sin agua”.

Así de mal estamos, y eso no es culpa de los huaycos ni del clima sino de la corrupción y la indiferencia de los sucesivos gobiernos que priorizan el desarrollo de las actividades extractivas y megaproyectos de infraestructura energética, pensando -las más de las veces- en recibir sobornos en la misma mano -derecha o zurda- con la que firman contratos lesivos para la patria.  

El Perú necesita una planificada red de acueductos, más que elefantes blancos como el Gasoducto Sur Peruano, GSP, (hoy detenido) para el cual no existen reservas probadas de gas suficientes, pero sí comprobada corrupción desde la licitación misma y un sobrecosto mayor a cuatro mil millones de dólares, fina cortesía de Odebrecht y asociados.

Una pregunta para los multi-expertos defensores e incrédulos de la cutra brasilera, ¿cuántos compatriotas tendrían hoy acceso al agua potable con los miles de millones robados en varias obras de esos consorcios brasilero-peruanos?

Y sí mis estimados libertarios, “liberaches” y mercachifleros, el agua segura y su adecuado suministro es un derecho fundamental, y de las pocas cosas que deberíamos subsidiar directamente, con un sol o más cargados a nuestros recibos de Sedapal. ¿Ok? 

Martha Meier M.Q.

Expreso, 25 de marzo de 2017

sábado, marzo 18, 2017

Se previene, no se lamenta

El presidente Pedro Pablo Kuczynski decidió no declarar el estado de emergencia en el ámbito nacional porque: "Si bien hay fallecidos y damnificados, no es un porcentaje alto de la población”. Hay ya 62 muertos y 600 mil damnificados. ¿Cuántos muertos son necesarios? ¿Cuánta más angustia y sufrimiento?

En Piura colapsaron los desagües y la gente está expuesta a aguas servidas, las ratas han salido de las alcantarillas, escasea el agua potable y ya hay casos de leptospirosis entre niños. El doctor Hernando Ceballos, congresista del Frente Amplio, dijo ayer en RPP que desde hace un mes, sí un mes, hay quince mil caseríos aislados y que están dadas todas las condiciones para la aparición de diversas epidemias.  

En su mensaje al país, PPK dijo que vivimos un “problema climático que no se podía prever”. ¿Perdón? La tecnología permite hoy saber que fenómenos climáticos se avecinan, conocer cuándo y dónde se forma un huracán y si se avecina una tormenta de nieve. Es más, algo tan simple como “weather channel” es capaz de anticiparnos hasta en diez días datos certeros sobre el clima, la temperatura, nubosidad y probabilidades de lluvia usando un radar doppler. Y claro, si el satélite francés comprado por el humalismo hiciera lo suyo el gobierno hubiese podido prever lo que hoy vivimos.
   
Los huaycos son recurrentes en esta temporada del año; esta vez solo han sido mucho más intensos. Hace más de un mes, Ada Constantino, gerente municipal de la Municipalidad de Lima solicitó oficialmente a Defensa Civil (INDECI) para declarar la emergencia de las fajas marginales de los ríos Rímac, Chilló y Lurín, y distritos limeños de los conos, recicibiendo respuesta negativa de INDECI por no haber sustento técnico. ¿Lo supo el gobierno central?

Kuczynski ha declarado en emergencia la carretera central, que hoy es un río y a los distritos más azotados (justamente los que ahora entran en emergencia).   Sin duda, más zonas caerán en la categoría.

¿Y cómo estamos? En Trujillo la Plaza de Armas volvió a inundarse. El río Marañón ha tenido una gran crecida alcanzando las zonas de cultivo en San Buenaventura, Huánuco; el miércoles la ciudad de Puno sufrió granizada e intensas lluvias que anegaron varias calles.


No aceptar lo que pasa y las posibilidades de empeorar, no es buena estrategia. Recordemos…

En enero de 1962 un terremoto desmoronó parte del pico norte del Huascarán provocando un alud que borró del mapa a Ranrahirca. Meses más tarde la NASA alertó de una fisura en otra parte del Huascarán y con ello de otro potencial alud. Se recomendó que Huaraz empezara a crecer en las zonas altas.

El 31 de mayo de 1970 un terremoto desprendió la parte debilitada del macizo, se produjo un alud que sepultó buena parte de Huaraz. Lo único construido en la zona alta había sido el nuevo…¡cementerio!

Dicho esto, al gobierno le conviene ponerse en el peor de los escenarios. 

Martha Meier M.Q.

Expreso, 18 de marzo de 2017

sábado, marzo 11, 2017

Nausea en portada

Beto Ortiz ha sido víctima de la portada más infame de Caretas. Sí, la misma publicación que en un pasado remoto fue referente de periodismo bueno y decente. Con su última carátula, Caretas ha caído en el silo de la crónica roja-mentirosa, es decir en el más perverso tipo del morboso género.

La revista fundada por la legendaria Doris Gibson y hoy timoneada por su nieto, Marco Zileri, ha usado el asesinato del videasta José Yactayo para lanzar sospechas sobre el escritor y periodista Ortiz. Vaya usted a saber si por antipatía, encargo o para tratar de crear una cortina de humo intentando lo imposible: tapar la magnitud de la corrupción de cuello y corbata instaurada en el Perú por la constructora brasilera Odebrecht y sus pares peruanas, o la incapacidad de las actuales autoridades para proteger a la ciudadanía.

Zileri, el junior, seguramente justificará con mil excusas esa vocación tan suya para intentar dañar honras, cosa muy distinta es que pretenda que los periodistas nos callemos ante sus bajezas. No pues. Su portada muestra a Beto Ortiz cruzado por un cintillo negro con el llamativo titular “Crimen Yactayo”; en una llamada a su lado se lee “La pista de Piedras Gordas y la evidencia manipulada por Beto Ortiz”. Y así, sibilina y subliminalmente pretende vincular a Ortiz con el asesinato. La nota interior es más de lo mismo y no lleva firma, confirmando que Caretas cuenta con escriba-sicarios, capaces de todo por su quincena, mientras no quede rastro de su santo y seña.

Conozco al periodista Beto Ortiz y lo admiro como escritor y como colega. No somos amigos, pero de una u otra manera nuestros caminos se cruzan de tanto en tanto. No puedo más que expresar la náusea al ver cómo ciertos medios trafican con la tragedia ajena (el asesinato de Yactayo) y repiten acusaciones irresponsables y sin fundamento, sin citar las aclaraciones dadas por Ortiz.

Vaya en estas líneas toda mi solidaridad con Beto, mis sentidas condolencias a la madre y hermana del buen Pepe Yactayo y mi exigencia, como ciudadana y contribuyente, a las autoridades pertinentes para que investiguen a fondo y con seriedad el asesinato de un creador que vivirá por siempre en sus exploraciones con la cámara, el sonido y la palabra escrita. Con ustedes Yactayo en: http://rutatransmedia.blogspot.pe/

Martha Meier M.Q.

Expreso, 11 de marzo de 2017

sábado, marzo 04, 2017

No hay peor ciego…

Ayer viernes el Semanario “Hildebrandt en sus Trece” publicó un documento que complica más la crisis económica, reputacional y legal de la otrora prestigiosa y emblemática constructora Graña y Montero (GyM). Se trata de la resolución del fiscal Hamilton Castro que dispone abrir investigación a la Constructora Área S.A.C., por ser parte de un “presunto esquema de lavado de dinero”. El dinero para Àrea S.A.C. salió del consorcio IIRSA-Norte, es decir del consorciado trío Odebrecht-Graña y Montero-Andrade Gutiérrez; la cifra cercana a los nueve millones de dólares fue entregada, en armadas, en 2007, en plena ejecución de la Interoceánica del Norte (IIRSA-Norte).

Preocupa el estado de negación de los propietarios, directores y empleados de GyM que en comparsa exhiben el logo de la cuestionada empresa en sus perfiles de Facebook con el lema #TodosSomosGrañayMontero, como si esta fuese víctima y no la parte peruana de una mafia global de cuello y corbata. El comandante mayor de esa mafia fue Marcelo Odebrecht, un hombre que ante el peso de las pruebas se allanó para convertirse en unos de los colaboradores más eficaces de la justicia brasileña. Hoy purga prisión aunque su pena será menor gracias a su contribución para derrumbar el andamiaje de la corruptela que su propia empresa creó.

Para el semanario de Hildebrandt, el pedido del fiscal Hamilton Castro es una prueba irrefutable de los sospechosos movimientos financieros de los consorciados Odebrecht-Graña y Montero. Hoy la dupla, como Concesionaria Chavimochic S.A.C., pretende demandar al Estado peruano, es decir a todos nosotros inocentes contribuyentes, solicitando un “arbitraje internacional” para no perder ni un céntimo. ¿Juntos hasta el fin, pese a que según GyM, Odebrecht es su “enemigo”?

La semana pasada se supo (por un documento de la fiscalía, publicado por el semanario de Hildebrandt) que Jorge Barata sostiene que Graña sabía de los sobornos y que aportaba la parte correspondiente. ¿Barata miente? Es bastante improbable y hasta imposible porque de su verdad depende pasar apenas dos años bajo cómodo  arresto domiciliario en su amplio penthouse, o ser recluido en una celda por largos años. ¿Alguien se arriesgaría a lo segundo?

Los periodistas Gustavo Gorriti y Romina Mella de IDL-Reporteros, en colaboración con el diario “La Prensa” de Panamá realizaron una profunda investigación del caso “Lava Jato” en Perú, y fueron los primeros en dar el campanazo sobre el desvío de fondos de Odebrecht-GyM a una serie de empresas “fantasmas”. Ver: https://idl-reporteros.pe/los-pagos-secretos-de-odebrecht-en-el-peru/.

Salvar a GyM pasa hoy por lograr que sus directivos colaboren con la justica, caso contrario la veremos desmoronarse y ser intervenida por sus acreedores o comprada a precio de regalo. Ahora bien, de eso que se preocupen los Grañas y los Monteros; mi dolor pasa por la forma en que los pecados de mi primo José Graña Miró Quesada enloden a la empresa que es nuestra herencia común, “El Comercio” bastante silencioso sobre este espinoso tema.

Martha Meier M.Q.

Expreso, 04 de marzo de 2017

sábado, febrero 25, 2017

Orden, Libertad y Saber

Toda acción genera una reacción, todo acto indebido un castigo y todo derecho conlleva una responsabilidad con la sociedad en la que se vive y una obligación con el Estado que lo protege; esto vale también para el derecho a la libre expresión.   

El ejercicio periodístico es apenas la lógica extensión de la libertad de expresión, es decir del derecho a decir, a opinar, a informar. Abominable es abusar de ella para desinformar, ocultar la verdad, subordinarla a intereses particulares y amedrentar para erigirse como poder de facto.

En las Jornadas Empresariales de Medios de Comunicación (Buenos Aires, 1985) el entonces co-director del diario “El Comercio”, Alejandro Miró Quesada Garland (1915-2011) dijo: “si los periodistas exigimos amplia libertad estamos obligados a ofrecer honestidad e independencia, pues así como el periodismo libre es vital para la democracia, la independencia es esencial para el periodismo libre”.  

En ese espíritu, el 8 de febrero último solicité al señor José García Miró, actual presidente del directorio de “El Comercio”, interceder ante los accionistas de Graña y Montero (GyM) que lo son del medio, se abstengan de nombrar representantes en la próxima junta. GyM, lamentablemente, está inmersa en la corrupción de sus pares brasileros: sobornos, lavado de activos y sobrecostos, entre otros. Jorge Baratta, exrepresentante de Odebrecht, ha confesado que los consorciados sabían de los sobornos y que aportaban para ellos, entre otras cosas.

Un desubicado bloguero dijo que mi pedido -de higiene empresarial y period`sitica- intenta cambiar la correlación de fuerzas al interior del directorio. Esto como si pudiera legitimarse una ‘mayoría’ (si acaso) a la que le resulta irrelevante el daño moral y económico causado a nuestro país por el consorcio Odebrecht-GyM, y la colisión con los intereses de nuestra empresa mediática.

Junto al logo de “El Comercio” hoy se lee “independencia y veracidad”, cosas que no se reflejan ya en sus páginas. Antes el lema fue Orden, Libertad y Saber, una trilogía que Alejandro Miró Quesada Garland explicó en las jornadas bonaerenses mencionadas: “Libertad, para informar y opinar sin traba alguna. Independencia, para que la opinión expresada sea la del propio periódico y no de terceros. Honestidad: para usar esa libertad y esta independencia en la búsqueda de la verdad y de acuerdo con un profundo sentido de responsabilidad. Sólo así podrá el periodismo cumplir, honrosamente, su noble y difícil misión”.

“El Comercio” vive un momento crítico podría convertirse en cómplice de delitos que rebasan al tribunal de la opinión pública para convertirse en un complejo asunto legal de competencia de la justicia. Aquí no hay “mayoría” que valga; hay decencia o no. Así de simple.

Martha Meier M.Q.

Expreso, 25 de febrero de 2017

sábado, febrero 18, 2017

Los ilegítimos

Cuando los medios de comunicación hacen de la mentira su estandarte se adentran en un camino de muy difícil retorno. Si las páginas de un diario gotean soberbia e infundios, la gente pasa de largo por el kiosko y lo deja colgado en hasta convertirlo en la última hoja del frondoso árbol de la libertad de expresión que -como decía don Alejandro Miró Quesada Garland- cobija a todas las demás libertades.

“El Comercio” fue alguna vez el corazón de los hogares, el pulso de la ciudad, la voz de muchos y la esperanza de grandes sectores de la población. Era como el pan o la mantequilla pues no faltaba en la mesa del desayuno; y “comercios” fue peruanismo para periódico. Por eso lastima verlos convertido en un simple papelón mendaz, cuya línea editorial es  acaso más sinuosa que la huella de una sierpe sobre el barro.

Con un conglomerado mediático como “El Comercio” se pueden hacer cosas grandes y buenas por nuestro país, pero también muchas otras perversas y tóxicas como ocurre hoy. Y eso pone en riesgo no solo la supervivencia del medio sino a la democracia misma.
Hace algún tiempo una parte de la familia Miró Quesada le hizo creer a la otra que no debía ni podía dirigir su propio diario, cuya larga tradición de directores familiares fue la base de lo que algunos pueden considerar grandeza.

Esos mismos se encargaron de filtrar a recaderos de noticias a la medida de sus intereses, de sus egos y de sus vicios. Algo que sobra entre ese bando, carente de intelectuales capaces de pensar y repensar el Perú; de herederos a los que les bulle en la sangre el amor a la palabra y el don de escribir inteligiblemente, cosas cuando no brillantes al menos interesantes.
“El Comercio” ya no es siquiera un negocio rentable, solo miente y protege a la corrupción, con la coartada de defender el sistema del libre mercado.

Buena parte de los herederos de “El Comercio” han olvidado que la verdad y su hija la credibilidad son la esencia del comunicar; es como si Willie Wonka creyera que sin cacao puede hacer chocolate.

Yo creo que las páginas y las pantallas deben estar preñadas de verdad, del sueño compartido por un mañana mejor, de indignación ante las injusticias, furia contra la corrupción y palabras e imágenes que ayuden a forjar mejores seres humanos.

El mítico escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski, maestro de maestros, sentenció que “las malas personas no pueden ser buenos periodistas”.

¿El anti-periodismo pedante de “El Comercio” resulta de la escasez de buenas personas? Lo firmo: ¡sí! 

Martha Meier M.Q.

Expreso, 18 de febrero 2017

sábado, febrero 11, 2017

El cerebro del corrupto


Sobornos, sobre costos, lavado de activos, desvío de fondos, esta es la larga lista de delitos bajo investigación vinculados con la corrupción de constructoras brasileras consorciadas con pares peruanas. Quizá el caso más sonado sea el de Odebrecht con Graña y Montero, GyM.

La otrora reputada GyM, fundada en 1933, insiste en presentarse, sin ninguna prueba, como víctima de los brasileros. ¿Han denunciado a sus pares por los ilícitos que son de público conocimiento? ¡No! ¿Ganaron millones de dólares en obras en las que estuvieron consorciados? ¡Sí! ¿Han devuelto al Estado ese dinero que hoy se sabe mal ganado? ¡No! Fin de la estrategia de distracción y victimización. Recomendación: decir la verdad, colaborar con la justicia y no utilizar a los medios del grupo “El Comercio” para tratar de masacrar con titulares a quiénes investigan la mega-corrupción.

La cutra brasilera ha revelado la miseria moral de la clase empresarial y política peruana, de varios medios de comunicación y la facilidad con la que algunos periodistas rentan su pluma y sus opiniones. 

El año pasado la revista Nature Neuroscience, publicó una investigación bajo el título “The Brain Adapts to Dishonesty” (El cerebro se adapta a la deshonestidad). Faltaba.  Los investigadores Garret, Lazzara, Ariely y Sharot, del University College of London (UCL), mostraron que la amígdala (un conjunto de núcleos de neuronas en la profundidad de los lóbulos temporales  de nuestro cerebro), dispara emociones negativas, inquietantes e incómodas cuando cometemos un acto corrupto.

El comportamiento de la amígdala se visibilizó mediante imágenes de resonancia magnética, MRI, y así pudo saber, también, que esta se “adormece” cuando los actos corruptos se perpetran regularmente.

Con el tiempo el pillo está cómodo con su deshonestidad pues ya no le produce siquiera culpa. El sinvergüenza se forja cometiendo actos indebidos día a día, sin recibir castigo.

Hoy le toca a los peruanos de bien señalar a quienes pretenden impunidad para sus delitos trasnacionales, de cuello y corbata. El maleante requiere castigado porque solo la mano de la ley lo corregirá, y esa sanción será el potente mensaje para desmotivar a otros con amígdalas adormecidas que imitar esas inconductas.

La impunidad es una amenaza para nuestra seguridad, estabilidad económica y confianza en las instituciones democráticas. Este es el momento histórico para romper la interdependencia de la cleptocracia de guante blanco con agentes estatales.

A la llamada “sociedad civil” (artistas, intelectuales, líderes de opinión) le toca entender que no basta marchar, lloriquear e indignarse para la foto del “yo soy bueno”. Esto es una guerra, no un desfile ni otra marchita más.

Martha Meier M.Q.
Expreso,  11 de febrero de 2017